Los diseñadores originales de la Catedral pensaron en derruir la Giralda
En la imagen, detalle de las bóvedas labradas de la Catedral de Sevilla. ABC
Actualizado Viernes, 24-04-09 a las 14:37
El arquitecto mayor de la Catedral de Sevilla, Alfonso Jiménez, asegura que con el plano hallado -casualmente el verano pasado en el convento de Bidaurreta (Oñate, Guipúzcoa), datado entre 1480 y 1498, el más antiguo que se conserva de este templo- podría volver a levantarse la Catedral de Sevilla.
Jiménez presentó hoy en la Catedral hispalense el libro «La traça de la Iglesia de Sevilla», fruto de las investigaciones que en estos meses ha efectuado con la historiadora cántabra Begoña Alonso Ruiz sobre este hallazgo fortuito. Un plano que calificó de «inagotable», del que ha sido «un milagro» que se conserve en tan buen estado y del que aseguró que arrojará nuevos datos históricos.

Alfonso Jiménez señaló que el descubrimiento «cierra su vida de investigador» y que se trata de un verdadero «milagro» encontrar un plano que «nos aproxima muy directamente» al proyecto de la Iglesia Catedral.
Los detalles más curiosos
El plano certifica que los diseñadores originales del templo tenían previsto derruir la Giralda y el Patio de los Naranjos o la antigua mezquita, lo cual ya se sabía porque la nervadura de una capilla próxima al minarete se interrumpían la mitad, lo que hace ver que no se contaba con el obstáculo de la torre almohade.

También revela que la altura de las naves se redujo en seis metros sobre lo inicialmente previsto, cambios que seguramente se efectuaron a medida que avanzaba la obra, sin reflejo en planos, según explicó Jiménez.
En planta, el plano coincide a la perfección -no hay otra catedral gótica en el mundo con cinco naves, dos hileras de capillas y dos puertas en la cabecera-, además de que tiene inscripciones que sitúan la «Puerta del Perdón» y la «Capilla de la Antigua» y una inscripción en su reverso: «Traça de la iglesia de Sevilla».

¿Es auténtico el plano?
Pese a tantas evidencias Jiménez ha descartado que se trate de una falsificación, con la marca de agua que conserva el papel, propia de finales del siglo XV, y ha estudiado hasta el modo de plegarlo, el mismo que se emplea en el archivo de la Catedral de Sevilla para otros papeles de la época.
Jiménez confesó que los argumentos para la identificación de la autenticidad del plano son tres. En primer lugar, la planta que coincide con la de Sevilla, ya que «no hay en el mundo otra catedral de cinco naves, diez tramos y dos puertas en la cabecera recta, además del uso de unas bóvedas con unas características tan especiales y una cabecera tan rara como ésta», dijo.
Otro elemento es los dos rótulos explícitos que señalan la «Capilla de la Antigua» y la «Puerta del Perdón», así como una identificación al reverso del plano que dice «Traça de la Iglesia de Sevilla», todo ello con letra original del último cuarto del siglo XV. Aunque aparecen más identificación, es está la que deja claro su vinculación a la iglesia hispalense.
Por otro lado, añadió que el carácter de la copia lo dan la ausencia de escala en medidas castellanas de la época y el papel del soporte, pues lo lógico es que el dibujo primitivo fuese mayor y en pergamino, un material de mayor fuerza y más resistente.

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