«Se busca lo fácil de engullir, lo fresco, que pronto pasa de moda»
G. LOBATO Los pintores junto a una de sus piezas
Lunes, 28-09-09
El oscuro fondo de los acrílicos de Ignacio Algarín (Sevilla, 1975) ha sido inundado por símbolos de llamativos colores y breves poesías, un cúmulo de claves que le ayudan a recordar importantes vivencias. La pintura como memoria.
Compartiendo pared, los óleos de Fernando Vélez (Sevilla, 1973) cuelgan introduciendo en la muestra la naturaleza, recogiendo estructuras pétreas y formaciones geológicas reales que combina en su creación desde su particular visión. La pintura como paisaje.
Dos pintores que conjugan sus estilos en «Três» bajo un nexo común: la influencia del arte alemán. La residencia en Berlín de Vélez durante ocho años y el interés de Algarín por el pincel nórdico han desembocado en esta exposición en la sede de Radio Televisión de Andalucía, sita en el Pabellón de Andalucía (c/José de Gálvez, 1) en la Isla de La Cartuja.
Todo empezó en un restaurante. A petición del dueño del local, Ignacio Algarín infundía su estilo a las cartas con el menú. Su relación con la comida le inspiró a desarrollar la idea y nació «Boletus» en 2007. «La extensión de los nombres de los platos me llevaron a combinar el icono y la palabra», explica el joven artista. Mantuvo alguna taza de café y continuó su evolución. Tres años donde transformó la pizarra en un lienzo repleto de vivencias, impresiones y pensamientos propios. Del nacimiento de su hija, que a su corta edad ya interviene en piezas como «El ser tacha2», hasta su malestar en «Garganta», donde incluye hasta los fármacos que tomó durante su resfriado. «Flechas indicadoras, extractos de la música que escucho; disfruto jugando con las letras», añade. Tacha palabras y evoca escritos del poeta Felipe Bollaín, como en «No soy», quien colaboró en la creación de «Pitán». Como diseñador gráfico, admite «estar muy influenciado por mi profesión pero reconozco la pintura como algo más personal. Actualmente, parece estar de moda en el arte lo digital. Fernando y yo nos mantenemos fieles a la pintura, la defendemos frente a las nuevas tecnologías».
Interés por la Geología
En la sala, contrasta el amarillo artificial de las letras de Algarín con la naturaleza verdosa recogida en las piezas de Vélez. Sus paisajes son irreales pues «combino perspectivas de forma que las imágenes son imposibles», comenta. El interés por la geología le embarcó en 2006 en esta aventura que continúa. «Gneiss», un tipo de formación rocosa en alemán, se exhibe en gran formato: «Me seduce esa fina línea, muy difusa, entre la ciencia y el arte. Al principio, antes de la fotografía, los geólogos pintaban. Me interesa ese lado no artístico. Donde no llega lo artístico, llega lo científico y viceversa. Ya en mis comienzos me incliné por lo abstracto. Con estos cuadros, he querido plasmar las estructuras, llevarlas al mundo plástico».
Trabaja en varios proyectos simultáneamente. Empezó «Bosque petrificado» en 2004 en Berlín «y lo acabé aquí. La pieza se convierte en un diario, como lo entiende Nacho». Vélez expone también acuarelas donde «guardo partes del cuadro, bocetos de lo que sé que se perderá porque quedará bajo las capas». Para el joven, «ser pintor es investigar, olvidar las modas, estar fuera. En ciertos movimientos modernos son muy dictatoriales, se busca lo fresco y fácil de engullir, que pasa pronto de moda».

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