Juan Carlos Marset _Profesor universitario y ex delegado municipal de Cultura
Lunes , 01-02-10
Juan Carlos Marset ha vuelto a la Facultad de Comunicación tras su fugaz paso por la política municipal,de la mano de su amigo Alfredo Sánchez Monteseirín, y por la política nacional, de la mano de César Antonio Molina, que cuando Zapatero lo nombró ministro de Cultura lo puso al frente del poderoso Inaem. En esta entrevista se muestra comprensivo con la actuación de su sucesora, Maribel Montaño, «a la que le han tocado -afirma- unas circunstancias económicas muy difíciles», pero considera que los recortes tanto a la Sinfónica como al Maestranza no deberían repetirse en el futuro.
-¿En qué proyectos anda metido ahora?
-Doy clases en la Universidad desde hace 25 años y tengo varios proyectos y uno de ellos es hacer un centro innovador relacionado con las artes escénicas y la tecnología, y en el que voy a contar con todos los grandes creadores en este campo en la ciudad como Juan Ruesga, Távora, etc.
-Los mismos que le dieron hace poco el premio «Escenarios de Sevilla»...
-Sí. No sé si es un premio merecido, pero, en todo caso, sí estoy muy agradecido porque sé lo que significa para los que me lo han dado.
-¿Es verdad que cuando le visitaban en su despacho para presentarle un proyecto usted les prometía siempre una subvención de «100.000 euros»?
-(Risas). Eso se lo he leído a usted en alguna ocasión, pero no es exactamente así. Uno de los programas, en efecto, que teníamos en la Delegación de Cultura nos permitía conceder subvenciones por esa cantidad si se daban una serie de condiciones, pero hubo casos en los que los papeles se presentaron fuera de plazo y no se les dieron los cien mil euros. Pero había muchos más tipos de ayudas.
-Por ejemplo, las destinadas a la Bienal de Arte Contemporáneo. ¿Es verdad que les prometió a los organizadores de la primera edición una subvención de un millón de euros para evitar el escándalo de una suspensión un mes antes de su inauguración? ¿Y es cierto que que aún están esperando ese dinero?
-La Administración es algo muy serio y no se puede subvencionar ningún proyecto privado así como así. Es verdad que hubo un ofrecimiento de esa cantidad si se dejaba la puerta abierta a que la Bienal, un proyecto privado, pasase a ser público, pero ellos no lo aceptaron. En caso de que lo hubieran aceptado, esa subvención sí se podría haber hecho efectiva.
-¿Cree que por eso le llamaban algunos «vendedor de humo»?
-A veces cuando uno hace proyectos a largo plazo, se le critican, porque hay gente que lo que quiere son cosas inmediatas. Comprendo que me criticaran cuando anunciaba proyectos que podrían tener su velocidad de crucero dentro de 10 ó 15 años. Pero no creo que puedan ser consideradas «humo» las casi veinte plazas que se han venido cubriendo de la ROSS, o las giras internacionales de los últimos años, la ampliación del Maestranza, la nueva red de teatros de gestión privada de la ciudad en zonas de la ciudad como El Cerro del Águila o las proximidades de El Vacie, el nuevo Festival Internacional de Teatro de Sevilla o la Biacs, ambos promovidos desde la iniciativa privada con ayuda pública, la venida a Sevilla del cuadro «Santa Rufina» de Velázquez, o el Centro de las Artes de Sevilla, por sólo citar algunos ejemplos evidentes.
-El Centro de las Artes no tiene programación a 6 meses vista ni director en este momento...
-No sé como está ahora eso, pero en este tema reconozco que me equivoqué con Pedro G.Romero porque pensé que el sector creativo más radical de la ciudad podría incorporarse a un proyecto institucional. No fue así, pero Fernando Roldán creo que ha hecho una tarea encomiable con muy pocos recursos.
-¿Le reprochó el alcalde que se fuera a Madrid y lo dejara tirado?
-Yo no lo dejé tirado. Él me dejó marchar cuando recibí la oferta de dirigir el Inaem.
-¿Y tampoco viendo lo que ha pasado en estos dos años y medio con algunos de los proyectos culturales de la ciudad?
-Tampoco. Cuando uno llega a un cargo público, marca una dirección y la de ella y la mía han sido distintas.
-El día de su relevo pronosticó que Maribel Montaño lo haría «mejor» que usted, ¿cree que ha sido un buen profeta?
-(Risas). Lo ha hecho diferente, yo no voy a decir si mejor o peor.
-Pero si a su sucesora le llaman incluso «Terminator»...
-Ahora estamos en unas circunstancias muy difíciles y no es un momento adecuado para construir y crear nada, pero «Terminator» era un robot que destruía y, por tanto, no estoy de acuerdo con ese apelativo. Ella es más moderada y templada que yo. Y también sus «tempos» son diferentes a los míos y tal vez eso generó en mi época un exceso de oferta cultural. Pero ella ha sido una gestora más hecha y más estable.
-¿Es propio de un gestor «más hecho» y «más estable» quitarle 780.000 euros a la Sinfónica y más de un millón de euros al Teatro Maestranza?
-Los delegados de Cultura, pobrecitos de nosotros, no tenemos tanto poder. El dinero lo da Hacienda y a una Delegación le llega lo que le llega y uno tiene que priorizar.
-¿Y usted no hubiera «priorizado» la Sinfónica, quitando el dinero de otro sitio, como han hecho los delegados de Cultura de Málaga y Granada, que han mantenido intactos los presupuestos de sus orquestas?
-Yo no puedo valorar eso ni conozco la situación económica de estos ayuntamientos.
-¿Lo hubiera hecho entonces igual que Maribel Montaño?
- Yo, desde luego, lo habría pensado mucho antes de tomar esta decisión y habría intentado conseguir recursos de otros sitios, pero las circunstancias de cada uno son las que son. Con un poco de previsión, tal vez se podrían haber buscado otros recursos de entidades nacionales o internacionales, aprovechando que Sevilla es Ciudad de la Música para la Unesco.
Sevilla, Ciudad de la Música
-¿Corre peligro esa calificación que usted consiguió para Sevilla por estos brutales recortes?
-En efecto, esta calificación se basa en muchos criterios, también de inversión, pero no creo que vaya a llegar la sangre al río porque ni la Orquesta ni el Maestranza corren el riesgo de desaparecer.
-¿La carta de los cuatro ex alcaldes fue pues una exageración?
-No. La carta de los alcaldes me pareció muy correcta y fue una llamada de atención. Pero no hay que olvidar que el Maestranza ha mejorado mucho su presupuesto durante los últimos 5 años y que en la Sinfónica, el último año de mi gestión, salieron 20 plazas nuevas de profesores. Por eso creo que se puede aguantar una etapa de crisis.
-¿No la parece entonces tan grave la situación?
-No es tan grave, pero creo que esto no debería volver a pasar y para eso hay que estar unidos para que los objetivos que llevamos consiguiendo desde hace tanto tiempo no se vayan a perder. Yo propongo un pacto con todos los partidos y administraciones implicadas para que el Maestranza, la Sinfónica y alguna institución más como el Museo de Bellas Artes quedaran al margen de estos vaivenes presupuestarios, es decir, de la crisis económica, y también de los nombramientos políticos. Pienso en una fundación como la que se hizo con el Teatro Real, en la que participara también la sociedad civil y grandes empresas. Eso permitiría incluso generar recursos propios al Maestranza alquilándolo o con grabaciones de la orquesta, como ya está haciendo Halffter. Y creo que también permitiría guardar dinero tras crear un fondo de reserva para la época de las vacas flacas.
-¿Fondo de reserva? Sinceramente no veo a Montaño muy predispuesta a eso...
-Montaño ya ha dicho que este recorte es coyuntural. Y lo que hay que hacer ahora es, todos unidos, tanto administraciones como los partidos, reconstruir en los años próximos el daño que este recorte causará en 2010.
-¿Está de acuerdo con lo que ha dicho su sucesora de que el recorte de la Sinfónica se compensa no haciendo giras?
-Las giras me parecen imprescindibles: deben ser fijas y formar parte del perfil fijo de la orquesta. Además, se pagan muchas horas a las músicos que no trabajan y se pueden rentabilizar con giras y asistencias a festivales. No hacer giras sería retroceder, pero si un año no se hace tampoco pasa nada. Quiero recordar que las dos últimas giras por China y Centroeuropa de la Sinfónica de Sevilla fueron apoyadas por el Ministerio, estando yo al frente del Inaem.
Televisión municipal
-Una curiosidad: el Ayuntamiento se gastó un millón de euros en abrir una televisión municipal muy poco antes de quitarle casi lo mismo a la Sinfónica. ¿Usted lo hubiera hecho?
-Esa comparación a mí no me vale. Es como si nos comparáramos con las autopistas.
-Se lo pregunto de otra manera: ¿No cree que hubiera sido mejor esperar a que pasara la crisis para gastarse ese dinero en abrir una televisión municipal?
-Abrir una televisión me parece una decisión legítima y no voy a valorar su oportunidad porque haya coincidido con estos recortes. Creo, además, que viene de años atrás, si bien ahora es cuando ha habido que poner el dinero.
-Montaño justificó los recortes a la Sinfónica y al Maestranza hablando de otras «emergencias sociales» que había que poner por delante , ¿le parece que una televisión municipal lo es?
-Repito lo que dije antes.
-¿Y no sería más lógico esperar y no quitarle ese dinero a una orquesta que pasea el nombre de Sevilla por el mundo y de la cual es su mejor embajadora?
-Son ámbitos distintos.
-¿Pero le parece bien o mal?
-Ni mal ni bien. Si está ahí y se tiene que hacer...

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