Publicado Lunes , 15-02-10 a las 07 : 19
Que los autónomos son un soporte clave de la economía española y andaluza es algo que nadie discute. Cuando más arrecia la crisis, el trabajo por cuenta propia está siendo una tabla de salvación para muchas víctimas del desempleo, especialmente para las mujeres. El paro sería aún más sangrante si no existiese esta alternativa. Pero las dificultades están llevando a muchos autónomos a abandonar la actividad.
El pasado fue el peor año que se recuerda. Se perdieron 20.387 autónomos en Andalucía, lo que supone 55 cierres diarios. Por provincias, fue Málaga la que registró el mayor número de bajas (3.664), seguida de Almería (3.460) y Sevilla (3.010). Ver gráfico en página siguiente.
Responsables de las asociaciones de autónomos coinciden en la gravedad de la situación y la falta de apoyos directos a este sector, que se encuentra atenazado por las dificultades para conseguir financiación (ocho de cada diez peticiones de créditos son denegadas), la alta tasa de morosidad, los impagos y la elevada fiscalidad. Sobre este punto, se ha generado un cierto alivio cuando esta semana el Congreso aprobó por unanimidad una proposición de ley del PP para modificar la norma que regula el IVA, con el fin de que los autónomos sólo abonen este impuesto por las facturas ya cobradas.
Isidoro Romero de la Osa, secretario general de UPTA-Andalucía, la organización de trabajadores autónomos de UGT, subraya que los trabajadores por cuenta propia tienen «una responsabilidad patrimonial ilimitada» y «responden con todo, su casa, su coche y hasta con sus zapatos» ante cualquier dificultad financiera. Subraya que el Estatuto del Trabajo Autónomo, que el Gobierno central impulsó hace dos años, colmó una vieja aspiración del sector, aunque su desarrollo práctico es «demasiado lento». Recientemente ha iniciado su trámite en el Congreso una de las medidas más esperadas, el proyecto de ley de prestación por cese de actividad —el desempleo de los autónomos—, al que podrán optar los profesionales que lo decidan para cubrirse las espaldas. Sin embargo, se trata de una medida «de futuro», como significó el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, en un acto celebrado recientemente en Sevilla con autónomos de UPTA. «La crisis va más rápida que la construcción de derechos», admitió.
«La dura realidad —subraya el responsable de UPTA en Andalucía— es que tanto los autónomos como las micropymes siguen con el crédito bloqueado». «La situación está bastante jodida. El personal está muy cabreado», afirma Romero de la Osa, que trasladó su enfado a Corbacho.
Compensación de saldos
Luis Miguel Escolar, presidente de CEAT,Federación Andaluza de Autónomos impulsada por la CEA, también cree que las cosas están muy mal». «No se puede negar la buena voluntad de los políticos —señala—, pero las medidas dejan mucho que desear y no se han visto resultados». Entre los problemas que «colapsan la actividad» de los autónomos, destaca «la dificultad de acceso a financiación, que sigue sin resolverse». «No se llama a capítulo a las entidades financieras para que abran el grifo», se queja. Denuncia que muchos autónomos siguen sin cobrar los saldos pendientes con las entidades públicas, porque «la Ley de Morosidad de 2005 no se aplica» y los plazos estipulados para los pagos se incumplen, además de por la falta de tesorería que sufren muchos ayuntamientos, que en algunos casos se han declarado en suspensión de pagos.
«Se da la paradoja de que el origen de muchas de las deudas de las entidades pública son contratos de obra y servicios, que conllevan el empleo de personas». Por ello,CEAT plantea la compensación de saldos: «Si el Ayuntamiento me debe dinero y yo debo a la Seguridad Social, pongámonos de acuerdo para que el Ayuntamiento pague mi deuda a la Seguridad Social», explica Escolar.
El presidente de CEAT recuerda que se han cerrado más de 20.000 negocios en 2009 y subraya que «detrás de cada caso hay un drama familiar». «Los sindicatos se rebelan si una empresa presenta un ERE, pero esta sangría causa un daño mayor, y nadie mueve un papel», apunta.
Rafael Amor, vicepresidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) en Andalucía, asegura que 2009 fue «el peor año de la historia» para el colectivo. Amor apunta a las restricciones crediticias y a la morosidad pública y privada como factores que bloquean la actividad. Pese a esta dificultad, señala, sólo 118 ayuntamientos andaluces se han acogido al Real decreto para emitir deuda a través del Estado, como recurso para obtener liquidez y saldar cuentas con terceros.
La caída del consumo familiar — ya son 300.000 los hogares andaluces con todos sus miembros en paro— está afectando severamente a muchos sectores de autónomos, como el del taxi, cuya actividad ha bajado un 40%, indica Amor. «En la Asociación muchas veces actuamos como psicólogos porque hay mucha gente pasándolo mal», dice.

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