El Ayuntamiento «descubre» ahora un tubo y retrasa sin fecha el túnel de Bueno Monreal
Zoido: «Esto es otra chapuza de Monteseirín y Torrijos»
El portavoz del PP en el Ayuntamiento de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, fue contundente al acusar al Gobierno municipal de «improvisar» en las obras del paso subterráneo de Bueno Monreal. Para Zoido, «esto es otra chapuza de Monteseirín y Torrijos que perjudica a los sevillanos», ya que «bastaba con ver el PGOU para comprobar que por ahí va esa tubería y no logramos entender cómo es posible que el Ayuntamiento no tuviera contemplado este obstáculo». El portavoz popular añadió ayer, mientras comprobaba in situ que el plano del PGOU coincidía al milímetro con lo hallado en el subsuelo de Bueno Monreal, que «queremos que nos den una explicación y que digan quién es el responsable para que pague las consecuencias». No obstante, Zoido señaló al alcalde y a su socio de gobierno como principales responsables de este asunto, así como «al PSOE, que permite que las empresas públicas que gestionan los suyos adjudiquen sin concurso».
Cloacas
ADRIANO. Lo malo que tiene practicar una política de cloaca es que, tarde o temprano, acaba uno topándose con ella. Si el equipo de Monteseirín no sabía que por ahí pasaba el ovoide por el que discurren las defecaciones de Sevilla, hay que ponerle un cero bien redondo por su extrema ineptitud. Pero si lo sabía es aún peor. Porque entonces ha engañado a los andaluces para poder trincar los dineros del Plan Proteja y más aún a los sevillanos, a quienes prometió un subterráneo esplendoroso donde sólo había un túnel infinito lleno de mentiras pestilentes.
Actualizado Domingo , 07-03-10 a las 17 : 57
Las obras de la avenida Cardenal Bueno Monrealse han convertido en un túnel sin salida para el Gobierno de Sevilla. El flagrante retraso que venían sufriendo por mor del sosiego con que la empresa adjudicataria, Bruesa, está llevando a cabo los trabajos ya tiene una explicación. La ofreció ayer sobre el terreno el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido. Durante las primeras catas los obreros se toparon con una sorpresa inesperada: por allí pasa un «ovoide», nombre técnico que se da a una tubería de saneamiento por la que se trasladan las aguas residuales de Sevilla que tiene un diámetro nada menos que de 1,80 metros. Pero hay más. Ese «ovoide» está claramente señalado en los planos urbanísticos que maneja el Ayuntamiento, pese a lo cual los responsables del desaguisado han explicado a la oposición que este hallazgo es un imprevisto. Y más todavía. Emasesa, con la mano derecha del alcalde al frente, Manuel Marchena, ha decidido adjudicar las obras para desviar esa cloaca a la misma empresa que ya había ganado el concurso para acometer el paso subterráneo, con la diferencia de que esta adjudicación se ha realizado de manera directa, «sin publicidad ni libre concurrencia», según denuncia Zoido, quien asegura que en el Ayuntamiento se niegan a ofrecerle más datos sobre esta «nueva improvisación».
La única certeza que ahora mismo se tiene es que este obstáculo presuntamente imprevisto retrasará la ejecución de todo el proyecto, ya que para afrontar el desvío del «ovoide» hay que hacer un estudio de ingeniería y acometer unos trabajos de envergadura. Los técnicos de Urbanismo deslizan la idea de que van a esquivar esa canalización de aguas residuales, que según el edil del PP Ignacio Flores no tiene más de 15 años, sustituyéndola por una tubería a cada lado del subterráneo. Pero el secretismo es total. El PP ni siquiera tiene información de cuánto va a costar esta nueva obra, aunque el concejal Francisco Pérez asegura que nunca menos de dos millones, lo que elevaría el presupuesto total del subterráneo a más de 7,5 millones de euros.
Lo curioso es que si el Ayuntamiento hubiera presupuestado la ejecución del paso subterráneo por la avenida Cardenal Bueno Monreal teniendo en cuenta la presencia en esta zona del «ovoide» —para lo cual sólo tenía que haber consultado los planos del PGOU—, las obras no podrían haberse financiado a través del fondo autonómico conocido como Plan Proteja. Este fondo impulsado por la Junta de Andalucía para crear empleo plantea una exigencia que este proyecto no hubiera cumplido si se hubiera previsto el desvío de la tubería de saneamiento. El Plan Proteja obliga a finalizar las obras en el segundo trimestre de 2010 o, si se justifica debidamente, a finales de año gracias a una prórroga de seis meses. El expediente aprobado por la Junta aclara que estas obras tienen un plazo de ejecución de diez meses. Y todavía no han comenzado, ni lo harán hasta que se desvíe el susodicho «ovoide». Por lo tanto, es matemáticamente imposible finalizarlas en lo que queda de año.
Zoido resalta que «todos los ingenieros con los que hemos hablado nos decían que esa obra no se podía hacer por ese dinero —se adjudicó en 5,8 millones de euros— y ahora ya sabemos por qué». Sin embargo, quedan dos preguntas en el aire que el Gobierno municipal elude responder: ¿Sabía que por ahí pasaba una tubería de 1,80 metros y lo obvió para entrar en los plazos del Plan Proteja? Si no lo sabía, ¿nadie en el Ayuntamiento consulta el PGOU antes de elaborar un proyecto?

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