Córdoba

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¡QUÉ NO GANEN!

Día 12/06/2010 - 14.40h
Acaba de comenzar uno de los eventos deportivos más esperados del año: el Campeonato Mundial de Fútbol. La selección española, popularmente denominada como la Roja, iniciará su andadura el próximo 16 en medio de grandes expectativas y con perfil de ganadora después proclamarse, hace dos años, campeona de Europa.
Medio mundo estará pendiente de lo que ocurra en Sudáfrica las próximas semanas. En España el campeonato se va a vivir con una pasión que no dejará de crecer, si la Roja cumpla con las expectativas; es decir, se planta en la final y se proclama campeona del mundo. Imaginemos, aunque solo sea por un momento, que las cosas se tuercen, que la Roja no logra la clasificación para la siguiente ronda y cae eliminada a las primeras cambio. Muchos considerarían el hecho una catástrofe nacional; hasta el gobierno temblaría. Lo digo sin un ápice de exageración porque Zapatero y sus ministros consideran el mundial una especie de bálsamo, un respiro para la grave presión a que se encuentran sometido –desde luego por su mala gestión- porque la atención de los ciudadanos va a estar pendiente del fútbol.
Abundando en este terreno resulta evidente que Campeonato Mundial de Fútbol se ha convertido en un instrumento político, sin que sea la primera vez que ocurre. El Real Madrid, mal que le pese a algunos, era el equipo del franquismo y sus autoridades programaban partidos para el Primero de Mayo con el propósito de desactivar algaradas y manifestaciones callejeras. Ahora Zapatero y sus estrategas han considerado que la mejor fecha para decreto de la reforma laboral es el mismo día que la Roja debuta en el mundial. La gente va a estar pendiente del fútbol y eso reducirá los efectos mediáticos de otro clamoroso incumplimiento presidencial. Hasta aquí, lo expuesto responde a la lógica del evento y al ilógico uso político que se hace del mismo. Sin embargo, lo que voy a escribir en las próximas líneas muchos de ustedes lo considerarán inadecuado e incluso levante las iras de algunos: La Roja no debería ganar el mundial.
Puedo asegurarles que esta afirmación no significa que no sienta esos colores como propios; al contrario, vibro con los triunfos internacionales de nuestros deportistas y sufro con sus derrotas. Tampoco lo digo para que la derrota se convierta en un bumerán contra quienes utilizan torticeramente a la selección. Hago esta afirmación porque la Federación Española de Fútbol ha hecho público que, caso de que la Roja gane el mundial, cada uno de sus integrantes recibirá una prima de 600.000 euros, el equivalente a cien millones de las antiguas pesetas. Por eso creo que es mejor que pierdan. Se trata de la cifra más alta ofrecida a cualquier selección por alzarse con el triunfo. Es, por ejemplo, el doble de lo ofrecido por Alemania a sus jugadores. Rechazo estas iniciativas en un momento en que se firma el decretazo laboral, se congelan las pensiones, se baja el sueldo a los funcionarios y se sube el IVA. ¡Con la que está cayendo esa prima no es de recibo en un momento donde todo son recortes sociales porque es necesario ahorrar!
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