El Córdoba hizo bueno el lema («Convenceremos») para llenar El Arcángel (estuvo arropado por 13.266 almas) y convenció por juego y resultado para conquistar la permanencia matemática en Segunda con una merecidísima goleada (4-0) ante el Real Unión. El equipo recuperó las señas de identidad que tuvo durante ocho largos meses para borrar de un plumazo las dudas que generó por sus desastrosas últimas seis semanas.
Solidez defensiva, velocidad en las acciones de ataque y efectividad en el último remate bastaron para recuperar la credibilidad perdida. Incluso, los dos mejores jugadores del ejercicio se pusieron, de nuevo, sus galones. Navas estuvo en su versión más cualificada y Pepe Díaz rescató su olfato goleador. La portería se quedó a cero después de muchas jornadas y el delantero se afianzó como «Pichichi» con un doblete que eleva a 15 dianas su cuenta particular.
Pero todo acabó tras el 2-0 de Asen a los 16 segundos de la segunda parte. A partir de ahí, los locales se gustaron a la contra mientras los visitantes arriesgaban sin orden y a la desesperada. Hasta José Vega se llevó el premio del gol. Aunque Jorge Luque fue el auténtico motor. Jugó e hizo disfrutar a sus compañeros. La zaga, pese al empecinamiento con Rueda de central, también cumplió.
La lesión de Gaspar y el sabor a despedida de Asen fueron la únicas notas amargas de una nueva fiesta por un logro menor (la salvación) en El Arcángel. ¿Cuándo será por cotas más altas? El futuro empieza esta misma mañana.
Del miedo al dominio total
El Córdoba entró al césped con más responsabilidad de la debida. Los nervios se palparon durante un cuarto de hora de dominio visitante, sobre todo después de tocar el miedo de verdad tras un disparo al poste de Seguro a los 40 segundos. Hasta las noticias de otros campos estaban en contra: a los nueve minutos dejó de estar salvado matemáticamente con el empate porque ganaban Albacete, Murcia y Gimnástic de Tarragona.
Sacudida la presión inicial, Jorge Luque, quien recuperaba la titularidad, se hizo el amo del balón. Lo movió a su antojo y sus compañeros bailaron a su ritmo. Arteaga, Asen y Pepe Díaz se beneficiaron de que el esférico tuviera velocidad. Ellos también se la dieron a cualquier acción de ataque. El primer aviso llegó en un centro de Díaz que no alcanzó el madrileño (m. 20). El cordobés erró un mano a mano algo forzado con Jauregi (m. 22). A la tercera, no perdonó. Luque fabricó una sensacional jugada personal, Fuentes la puso en el área pequeña y Pepe Díaz fusiló y marcó al tercer disparo consecutivo (habían fallado Asen y Luque). Volvían a salirle las cuentas para la permanencia.
El Real Unión no se acobardó ni tiró la toalla, más bien sacó las uñas cuando agonizaba. Seguro, de volea, obligó (m. 36) a intervenir a Navas, que fue decisivo en un disparo de Gabarain a la escuadra (m. 43). Había suplido al lesionado Salcedo (m. 41).
La fiesta comenzó con el pitido inicial del segundo acto. Pepe Díaz superó a la zaga y cedió a Asen, que sólo tuvo que empujar el 2-0 a los 16 segundos. El choque encajaba con las premisas para que el Córdoba se exhibiera. Ni el susto de la lesión de rodilla de Gaspar (entró Agus cuando el Unión se había quedado sin lateral izquierdo tras romperse también Gabarain) varió la dinámica. Los locales buscaban el contragolpe. Iñaki Alonso introducía a Maric y Abasolo para jugársela a la desesperada.
Pepe Díaz (m. 67), a pase de Asen, y José Vega (m. 80) en una rápida contra culminaban la goleada. Pudieron caer más mientras la afición hacía la «ola». El festín dejó la salvación matemática y al equipo undécimo y dependiendo de sí mismo ante el descendido Castellón para hacer su mejor clasificación en los últimos 34 años.





