El Banco de España cree que el Cabildo Catedralicio, fundador de Cajasur, no tenía ningún «plan B» cuando decidió el 21 de mayo liderar la mayoría del consejo de la Caja cordobesa para «tumbar» la fusión con Unicaja, tras lo que fue intervenida. Igualmente, la máxima autoridad bancaria advierte de que la entidad está en una situación en la que su patrimonio neto «tiende a cero». Son algunas de las grandes conclusiones de la comparecencia el martes en el Congreso a puerta cerrada del subgobernador del Banco de España y presidente de la comisión rectora del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Javier Aríztegui.
Según la transcripción de dicha comparecencia, a la que ha tenido acceso ABC Córdoba, Aríztegui alude en un momento a la hipótesis que se ha manejado de que el Cabildo tuviera una negociación alternativa con otra caja, de forma que hubiera podido romper la operación con Unicaja con la «red» de que esa otra caja acudiera en su rescate tras la intervención o, incluso, con la idea de que hubiera podido evitar con ese nuevo socio caer en manos del Banco de España. El presidente del FROB, que dirige ahora Cajasur, es claro al respecto: «¿Existe otra negociación? Que nosotros conozcamos, no. No existe ninguna interferencia de otras cajas ni nada, porque, además, no era posible».
Sin «sintonía personal»
Confiesa que es «difícil de explicar» qué llevó al Cabildo a rechazar la unión cuando «entendíamos que en términos de representación futura \[en la caja a crear, Unicajasur\] era un buen acuerdo para ellos». Sí esboza como una posible causa que pudo haber «problemas de falta de sintonía personal» tras la decisión. Y es que el ya ex presidente de Cajasur, Santiago Gómez Sierra, ha desvelado la desconfianza que generó durante la negociación de la fusión su homólogo de Unicaja, Braulio Medel. El subgobernador del Banco de España apunta que «habrá que preguntarle» al Cabildo los motivos de la ruptura y de que procediera a esta «especie de “suicidio”».
La evaluación que tiene la máxima autoridad bancaria de la Caja cordobesa es la de una entidad con «un patrimonio que tiende a cero». «La caja tiene, creo recordar, 150 millones de participaciones preferentes y 390 de deuda subordinada que también computan recurso propios, pero en términos de patrimonio neto contable, puro de capital y reservas, no computan; por tanto, ahí estaríamos aproximándonos a cero», reflexionó.
Aríztegui también explicó a los congresistas que, desde que se adoptó el acuerdo de fusión con Unicaja (julio de 2009), «la situación patrimonial de la entidad vino experimentando un agravamiento natural, incrementado por el retraso en la ejecución de dicho acuerdo».
Esta dilación, continuó, suponía «demoras» en adoptar las medidas de gestión y control necesarias en Cajasur y en la recepción de los apoyos externos que debían ayudar al adecuado desarrollo del proyecto. Las cajas cordobesa y malagueña preveían solicitar para su fusión 990 millones al Fondo de Garantía de Depósitos, la «hucha» de las cajas.




