La Iglesia no las tiene todas consigo. Si el Ayuntamiento anunció hace dos días por boca de la teniente de alcalde de Presidencia, Rosa Candelario, que las visitas nocturnas a la Catedral comenzarían antes de que acabara este mes, el presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, se mostró ayer en declaraciones a ABC más que escéptico con las rotundas afirmaciones de la edil. «En estos momentos no estamos en condiciones de poder garantizar una fecha, porque el problema que tenemos con la instalación eléctrica no se ha resuelto y se sigue trabajando para solventarlo», señaló el máximo responsable de la entidad diocesana que regenta el templo principal.
Hay que recordar que Candelario explicó el martes que la demora de la puesta en marcha de los recorridos de noche por la antigua mezquita se debía a desajustes en el sistema eléctrico que ha habido que montar en la Catedral para adecuarla a las visitas de turistas en horario nocturno. El juego de luces artificiales es la base fundamental del itinerario que se propondrá. Pese a reconocer los fallos surgidos tras el montaje eléctrico, la teniente de alcalde de Presidencia dio por hecho que antes del 1 de julio se podría inaugurar la nueva iniciativa turística, que lleva el nombre de «El alma de Córdoba».
La posición de la Iglesia es mucho más cauta. «El sistema no funciona bien todavía: esta misma mañana \[por la de ayer\] no se ha encendido la luz del templete del altar mayor cuando se iba a celebrar una misa», suscribió Manuel Pérez Moya, que subrayó que este obstáculo técnico es ya el único hecho que impide que los turistas pueda disfrutar de la Catedral una vez que se ponga el sol. Y ello porque, según el presidente del Cabildo, «ha quedado aclarado todo lo relacionado con la matización del convenio con el Ayuntamiento para la gestión y la comercialización de las visitas y ya se ha llegado a un acuerdo».
Y es que el Consistorio y los empresarios, que forman el Consorcio de Turismo, habían mantenido posturas divergentes en las últimas semanas con la Iglesia acerca de la gestión de las visitas. El convenio firmado en 2006 entre ambas partes daba la gestión de la iniciativa al Cabildo, pero encomendaba la comercialización y la relación económica con los visitantes al Consorcio de Turismo.
A finales de este mes de mayo, algunos canónigos —esto es, miembros del Cabildo— mostraron su temor por que la institución religiosa no tuviera garantizada la tutela directa de las visitas nocturnas, cuando gestiona de un modo directo las que se organizan en horario diurno. El propio alcalde, Andrés Ocaña, medió para apaciguar las tensiones y declaró que se iba a incluir una adenda en el convenio para aclarar las competencias municipales y eclasiales. El contenido de ese añadido al acuerdo no ha trascendido aún. Fuentes de toda solvencia apuntaron a este periódico que el Obispado se encuentra a la espera de que el Ayuntamiento le envíe la validación del texto definitivo del convenio, que a su vez le remitió el Cabildo y en el que se concreta que la Iglesia gestionará las visitas.
De otro lado, el obispo y varios canónigos realizaron la visita nocturna la pasada semana y, según las mismas fuentes, quedaron muy satisfechos del resultado final de la propuesta cultural y turística.




