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Los hosteleros piden a Zoido que permita nuevas licencias en Reina Mercedes

La declaración de Zona Acústica Saturada se hizo antes de la crisis y las cosas han cambiado

Día 03/04/2012 - 14.06h

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La Asociación Empresarial de Hostelería de Sevilla presentó el pasado 11 de agosto sus alegaciones a la declaración de Reina Mercedes como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), en las que pide que se anule, entre otras cosas porque «las circunstancias económicas, sociales... han cambiado radicalmente desde hace tres años, con lo cual dicho procedimiento ha quedado sin valor ni contenido alguno». La patronal de la hosteleria anuncia que pedirá la anulación también de las zonas saturadas en la Gavidia y las calles Salado, Blanco White y Jiménez Becerril.

Los hosteleros subrayan en su escrito que «la declaración de una zona saturada de ruido debe ser una medida excepcional, dado las consecuencias de todo tipo que tiene para el tejido empresarial de la ciudad. Sin embargo, vemos cómo la zona saturada se declara y prorroga de forma automática». Asimismo, el gremio asegura que la aplicación del procedimiento de ZAS se está haciendo sin rigor, «por lo que el informe técnico que le sirve de base carecería de valor y, por lo tanto, el expediente sería nulo de pleno derecho». La patronal cita el caso de Granada, «que consciente de esta realidad, establece procedimientos previos a la declaración de una zona como saturada, concretamente la denominada zona de prevencion acústica, como previo a dicha declaración».

Los empresarios piden que se compatibilice «la actividad empresarial y el descanso de los vecinos», para lo cual proponen diversas medidas tendentes a conseguir dicho efecto de la manera menos traumática. Entre esas propuestas figura «limitar los efectos de la declaración de los establecimientos con música; establecer requisitos concretos, tal y como en su día se hizo con las cafeterías y bares, en los que ajustándose a unos determinados parámetros, puedan obtener licencia de apertura antes que limitar sin más que se creen nuevos negocios, impidiendo el derecho a la libertad de empresa a la generación de riqueza y la creación de puestos de trabajo».

Los hosteleros entienden que la declaración de una ZAS «limita la apertura de nuevos establecimentos del sector con independencia de que su actividad genere más o menos ruido: locales con música o sin música, actividad eminentemente diurna o nocturna...». Pedro Sánchez Cuerda, presidente de los hosteleros, añade que en la declaración tampoco se ha tenido en cuenta «el propio mapa de ruidos que elaboró la Delegación de Medio Ambiente en 2002, según el cual el tráfico representa el 78% del origen de la contaminación acústica, frente al 4,7% que representan los usos comerciales y de ocio».

A su juicio, la nueva normativa «conlleva una serie de efectos poco deseables desde una perspectiva empresarial», como «la imposibilidad de desarrollar nuevas iniciativas empresariales destinadas a crear riqueza y puestos de trabajo en determinadas zonas de la ciudad». Asimismo, entienden que esa declaración impide que los establecimientos que ya funcionan puedan realizar obras de adaptación y mejora de sus locales para adaptarse a la demanda de sus clientes, mejorar los parámetros de calidad o simplemente adaptarse a la Ley del Tabaco. La declaración de ZAS provoca «una manifiesta dificultad a la hora de llevar a cabo la transmisión de licencias de locales ubicadas en dichas zonas y no tiene en cuenta «circunstancias tales como la necesidad de desarrollar la actividad comercial, turística o de otra naturaleza en zonas de la ciudad que a partir de determinadas horas sufren una clara degración y abandono».

Un plazo «excesivo»

Los empresarios afirman que se ha utilizado también un procedimiento poco riguroso desde el punto de vista técnico, ya que se han «mantenido zonas que claramente han dejado de ser saturadas de ruidos, pero que por incercia se siguen renovando de forma automática». También critican «el plazo excesivo de duración de los efectos de declaración durante el cual el pueden haber producido nuevas circunstancias que puedan incidir sobre esta cuestión, tales como cierre de locales, obras en la vida pública, etcétera». «Se establece un plazo de duración de dicha declaración de tres años, sin que se justifique dicha medida, y cuando el Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía habla de una duración máxima de un año». Además, «se obvia que el Ayuntamiento de oficio o a petición de los afectados, deberá realizar nuvas mediciones cada tres meses».

En cuanto a los veladores, los hosteleros se quejan de que el Ayuntamiento sólo procederá a la renovación de las licencias de veladores que hayan tenido vigencia durante el año inmediatamente anterior, sin que sea posible el otorgamiento de nuevas licencias ni la ampliación de las ya existentes», lo que —en su opinión— supone una clara contradicción con lo recogido en la Ordenanza Reguladora de las Terrazas de Veladores, «donde se reconoce expresamente que las terrazas de veladores constituyen elementos tradicionales que constribuyen al esparciamiento y a las relaciones sociales y que favorecen la proyección de la ciudad».

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