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La ambición por la vara dorada

El fenómeno de la presencia de dos o más candidaturas a hermano mayor en las cofradías, lejos de ser un signo de vitalidad, propicia la fragmentación de las corporaciones

Día 02/05/2012

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En las próximas fechas se celebran cabildos generales de elecciones en varias hermandades de penitencia de Sevilla. En la mayoría de ellas concurren más de una candidatura para regir los destinos de sus respectivas corporaciones, circunstancia que, si bien no es nueva, sí se ha convertido en más frecuente en los últimos años. La rareza radica ahora en que sólo haya una lista para unos comicios cofrades. Pero, ¿por qué ocurre esto?, ¿qué tendrá la vara dorada para que sea tan ansiada?, ¿qué hay tras estos procesos electorales?

La gran competencia en los comicios podría ser una virtud que mostrará la vitalidad de la hermandad de turno, pero la realidad refleja que una vez celebradas las elecciones, las hermandades comienzan a fragmentarse, en algunos casos, de forma irremediable. Cuando esta circunstancia ocurre varias veces, algo usual en algunas, el día a día en cada corporación muestra un ambiente no acorde con sus propios fines fundacionales. En algunas de ellas el Arzobispado ha nombrado comisionados, como ocurre en la actualidad en el Dulce Nombre o San Esteban, o figuras de control similares, a pesar de tener en vigor la junta de gobierno, como ocurrió en Los Panaderos con Eduardo Heras. Es decir, las respuesta parece no apuntar al vigor de las actuales cofradías.

El cargo de hermano mayor, incluso de los miembros de junta de gobierno, en su entorno social, puede llegar a convertirse en un trampolín para otros fines que nada tienen que ver con la hermandad y los propios privilegios al ocupar un puesto de esta relevancia. Éstas podrían ser las dos respuestas más claras para esta realidad cofrade. Las distintas corrientes ansían, en muchos casos, el poder por el poder, sin un programa bien definido. Un dato a tener en cuenta es que hay oposiciones y candidaturas que se empiezan a formar años antes de los comicios…

D En las hermandades de La Hiniesta (José A. Romero y Antonio Escaño), Las Penas de San Vicente (Juan Carrero García Tapial y Urbano Muela), Buen Fin (J. Manuel Feria Sousa y José Ramírez Ron), Cachorro (Marco Talavera y Manuel Romero) y la Esperanza de Triana (Alfonso de Julios, José Manuel Campos y Manuel Zamora), concurren ya de forma oficial, al menos, dos candidaturas en elecciones que se celebran en este mes o junio. También los próximos meses habrá comicios en San Gonzalo (José Fernández López y Jesús Laglera) y Los Panaderos (Alfonso Martínez y Juan José Contreras), donde se vislumbran también dos candidatos en las mismas, aunque todavía no es oficial. A fecha de hoy no se sabe qué ocurrirá en San Benito, donde ya hay una candidatura con el cofrade José Luis Maestre, o en la Soledad de San Buenaventura, en la que no se conoce quién regirá la hermandad, a pesar de que las urnas estarán dispuestas el primero de junio. En las únicas elecciones donde habrá continuidad en la

deseada vara dorada, curiosamente, repiten los hermanos mayores. Serán en Pasión, el 22 de mayo, con Javier Criado; La Paz, el 26 de junio, con Santiago Arenado; El Sol, el 15 de junio, con Juan Luis Amaro, la Resurrección, el primero de junio, con Miguel A. Pérez Fernández y la Estrella, el 26 de junio, con Manuel Domínguez del Barco. Un caso muy especial se va a vivir en la Esperanza de Triana, ya que serán tres las listas que concurran en los comicios. Se desarrollarán en el de mes de junio y si alguna de ellas no supera la mayoría absoluta habría incluso una segunda vuelta, según las reglas de esta hermandad trianera, circunstancia que sería la primera vez que se produciría en la historia reciente y conocida de las cofradías hispalenses.

Costosas campañas

Las campañas electorales en las hermandades del siglo XXI están sustentadas, en algunos casos, con varios miles de euros por lista. Se apoyan en un portales de internet en los que se expone el proyecto, cultivan de forma feroz las redes sociales, incluyen fotografías y curriculum de los candidatos, etc… Hay comunicados personalizados enviados tanto por correo ordinario o electrónico con folletos muy costeados. También existen presentaciones oficiales de las candidaturas para exponer las virtudes de los candidatos, o reuniones en bares, hoteles o en los mismos templos con pseudo mítines. En muchos casos existen «centros de campañas» donde se reúnen los candidatos y afines, existiendo telemarketing para captar el voto de los hermanos.

Todas estas líneas de actuación dan sistemáticamente mayor número de votantes en la inmensa mayoría de los comicios. En las hermandades como la Macarena o la misma Esperanza de Triana se cuentan ya por varios miles tanto los censos como los sufragios emitidos, algo impensable sólo hace algunos lustros. Se asemejan cuantitativamente a las elecciones en algunas localidades.

Las varas doradas son ansiadas cada vez por más cofrades. Hace sólo algunas décadas era complicado encontrar candidatos. Hoy son muchos los llamados pero pocos los elegidos. Tanto los procesos como las campañas electorales y sus propios fines dan un resultado, y sobre todo una imagen, no siempre recomendable y que debe hacer reflexionar. Una muestra de ello se puede comprobar en las diferentes elecciones que se celebrarán en las próximas jornadas.

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