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La guerra que no duró ni una hora

Día 21/12/2012 - 09.17h
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El sultán de Zanzíbar se enfrentó al poderoso Imperio Británico el 27 de agosto de 1896 en la contienda más corta de la historia

El 27 de agosto se recuerda en el Libro Guinness de los récords como el día en el que se grabó el ruido de más volumen hasta el momento, cuando el volcán Krakatoa entró en erupción en 1883 y su sonido se escuchó a 5.000 kilómetros. Trece años después, la misma fecha del calendario volvía a inscribirse para el recuerdo como la jornada testigo de la guerra más corta de la historia.

Le bastaron apenas 40 minutos al Reino Unido para derrotar al sultanato independiente de Zanzíbar, hoy integrado en Tanzania. No resulta extraño que algunos consideren la Guerra Anglo-zanzibariana de hace 115 años más una batalla que una guerra propiamente dicha.

La muerte del sultán Hamad bin Thuwaini el 25 de agosto de 1896 fue el detonante de la desigual contienda. La buena relación de la isla con el imperio británico se rompió con el golpe de estado del sobrino del fallecido sultán, Khalid bin Bargash, que incumplió así un tratado firmado diez años antes por el que el nuevo sultán debía contar con visto bueno del cónsul británico.

Los británicos, que pretendían que fuera otro candidato, Hamud ibn Muhammad, quien se hiciera con el sultanato, ordenaron a Khalid bin Bargash que abdicara. Éste, sin embargo, reunió un ejército de 2.800 hombres y dispuso de varias piezas de artillería y ametralladoras frente al palacio, además del yate armado H.H.S. Glasgow, pero poco pudo hacer frente a la la flota naval británica capitaneada por el contraalmirante Harry Rawson. Los británicos desplazaron cinco naves de guerra al puerto de Zanzíbar, frente al palacio del sultán, y desembarcaron a soldados en apoyo de los «leales» fieles al Imperio.

A las 9.02 de la mañana del 27 de agosto de 1896, dos minutos después de que expiraba el ultimátum, los buques de guerra británicos bombardearon el palacio y el barco del sultán. En poco más de media hora todo había acabado. Unos 500 partidarios del sultán murieron. Solo un marinero británico resultó herido.

El sultán huyó al consulado alemán y acabó escapando por mar debido a la presión de los británicos, que exigían su entrega a Alemania. Capturado en 1916, murió en Mombasa en 1927.

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