observatorio de la publicidad

El «gran hermano» del sexismo

La Junta gasta más de 100.000 euros al año en mantener un observatorio para vigilar la publicidad en prensa, televisión y radio y para censurar «el tratamiento sexista» de la mujer

c.v. - Actualizado: Guardado en: Andalucía

En pleno debate sobre la necesidad de eliminar los gastos más prescindibles, la Junta de Andalucía sostiene con dinero público un observatorio encargado expresamente de escrutar la publicidad que sale en los medios de comunicación y censurar aquellos anuncios que incurren en «un tratamiento sexista del rol de la mujer».

Este severo «Gran Hermano», creado en 2003 como un apéndice del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), vela por «la transmisión de una imagen igualitaria, plural y no estereotipada de las mujeres y de los hombres», según reza su ideario. El organismo adscrito a su vez a la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales busca la corrección política a todos los niveles, uso de la lengua incluido. Mantenerlo en funcionamiento le cuesta a la Administración autonómica en torno a 100.000 euros al año (unos 274 euros por día): el sueldo de un par de técnicos dedicados a canalizar las quejas de los ciudadanos y la contratación de una consultora externa que recibe 69.974 euros al año por este servicio.

El último contrato fue adjudicado a CKL Comunicaciones el 11 de julio de 2012 mediante procedimiento negociado sin publicidad. A cambio de casi 70.000 euros, la consultora se encarga de todo: «Planifica, desarrolla, gestiona el seguimiento de la publicidad sexista en Andalucía y los recursos informativos y didácticos necesarios», tal y como recoge el pliego de condiciones técnicas del anterior contrato adjudicado a la misma empresa, esta vez, mediante un concurso abierto en enero de 2010, que contemplaba la prórroga por un año.

El centinela de la igualdad publicitaria desempeña «un servicio de alerta y seguimiento de publicidad sexista en radio, televisión y la descarga de audio e imágenes para su grabación y facilitación al IAM», según rezan las bases. ¿Qué es CKL Comunicaciones?

La consultora se define así en su web: «Somos una empresa cooperativa de profesionales que apuesta por la igualdad y el compromiso social en su modelo empresarial». Una cooperativa formada por cinco mujeres y un solo hombre, que cumple de sobra la «presencia equilibrada» de sexos en los consejos de empresas que estipula la Ley de Igualdad de marzo de 2007.

Sus tareas comprenden también «la búsqueda “ad hoc” del seguimiento de campañas de publicidad en prensa escrita o similar» y «la actualización de la base de datos con la incorporación de denuncias que lleguen vía fax o por correo postal al Instituto». La vía más rápida para formular las quejas es la propia web del Observatorio. Cualquiera puede convertirse en un guardián de la publicidad igualitaria. Basta con identificarse, hacer una breve descripción del anuncio, especificar la hora de emisión (en el caso de la radio o la televisión) y rellenar una o varias de las diez casillas que aparecen para contestar a una sencilla pregunta: «¿Qué crees que representa el anuncio?»

A continuación aparece un decálogo, que son como los diez mandamientos «para una publicidad no sexista». El primero de sus mandamientos consiste en «no promover roles tradicionales de género (ama de casa, padre de familia, jefe...)» El segundo, «no fijar unos estándares de belleza considerados como sinónimo de éxito». El tercero, que no se presente «el cuerpo como un espacio de imperfecciones que hay que corregir». Censuran aquellos anuncios que «sitúan a las personas en posición de inferioridad y dependencia» y los que fomentan «autonegación y entrega absoluta a los deseos y voluntades de los demás». Y así, hasta contar diez mandamientos.

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