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tensión política en andalucia

Susana Díaz sale debilitada del pulso entre PSOE e IU

La presidenta lanzó un órdago con la retirada de competencias de Vivienda y se vio obligada a rectificar

Susana Díaz sale debilitada del pulso entre PSOE e IU efe

manuel contreras

La crisis abierta en el Gobierno de Andalucía se resolvió como en la carrera de coches de «Rebelde sin causa»: con los dos socios conduciendo hacia el abismo de la ruptura esperando a ver quien levantaba antes el pie del acelerador. Aguantaron hasta el linde mismo del precipicio, pero terminó frenando quien más tenía que perder, la presidenta de la Junta, Susana Díaz.

La crisis de 72 horas provocada por el realojo de un grupo de okupas de Sevilla puso contra las cuerdas a un Gobierno que, cumplida la mitad de la legislatura, apenas ha disfrutado de estabilidad, y no solo por el escándalo de los ERE, que provocó la dimisión de José Antonio Griñán año y medio después de su elección.

Obligados a convivir tras el triunfo electoral del PP en las elecciones autonómicas de marzo de 2012, el PSOE e IU comparten mesa en el ostentoso Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta, como una pareja de conveniencia mal avenida. Ambos socios no comparten el mismo concepto de gestión y las desavenencias internas son permanentes, lo que ha provocado un bloqueo de la gestión.

IU ve en los desahucios bancarios una excelente vía de penetración sociológica y en sus damnificados un caladero electoral. El desalojo policial de la denominada «corrala Utopía» ofrecía una magnífica oportunidad para demostrar la eficacia de su gestión. Dicho y hecho: al día siguiente del desalojo, la Consejería de Fomento y Vivienda informaba de que los miembros de la corrala iban a ser reubicados en pisos, por vía directa y sin pasar por la cola de ciudadanos –más de 12.000 en Sevilla– que esperan pacientemente su vivienda.

La decisión fue anulada desde Presidencia de la Junta y se inició la escalada de tensión que puso al Gobierno al borde de la ruptura. Ante la desobediencia de IU, la presidenta Susana Díaz lanzó el órdago de retirar, vía decreto, las competencias de Vivienda a la Consejería de Fomento. La contundencia de la medida abrió todo tipo de especulaciones sobre la intención final de la presidenta, que parecía haber visto en el incidente de la «corrala Utopía» la coartada perfecta para romper el Gobierno y convocar elecciones.

La hipótesis era probable, toda vez que el triunfo electoral en Andalucía es el Rubicón que Susana Díaz debe cruzar para aspirar a dar el salto a la política nacional, la ambición íntima que se intuye tras la presidenta andaluza. Pero al acelerón presidencial hacia el precipicio de la ruptura IU replicó pisando aún más el acelerador. Anunció la «suspensión temporal» del pacto de gobierno, una hipérbole con la que los comunistas retaban al PSOE a romper la baraja definitivamente. Y el PSOE no lo hizo.

Susana Díaz revocó la retirada de las competencias de Vivienda y firmó la paz aceptando un pequeño recorte en el número de realojados. El colectivo inicial era de 22 familias, pero IU solo había entregado llaves a diez; finalmente serán ocho las realojadas. ¿Era necesario forzar una crisis de esta magnitud para dejar a dos familias fuera del realojo (una de ellas a voluntad propia, después de que ABC revelara que cobraba un sueldo de un ayuntamiento gobernado por IU)? En IU entienden que no, y por eso ayer se mostraban orgullosos como ganadores del pulso. En el PSOE, por contra, se agarraban al argumento de que «se ha cumplido la ley, que es de lo que se trataba».

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