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El SAS premia a los médicos por mandar menos pacientes al especialista

Recomienda a los centros de salud pagar incentivos a los facultativos de familia que reduzcan un diez por ciento la derivació a especialistas

antonio r.vega - Sevilla - Actualizado: Guardado en: Andalucía

Que los pacientes del Servicio Andaluz de Salud (SAS) sean atendidos por especialistas en distintas patologías no suele ser una tarea fácil. Que consigan además la cita antes de dos meses, debido al atasco generado en las listas de espera, constituye una misión imposible. En ocasiones, estas dificultades encierran una explicación económica soterrada. La agencia administrativa de la Junta de Andalucía reparte incentivos salariales vinculados al cumplimiento de un catálogo de objetivos concebidos teóricamente para medir el rendimiento laboral y la eficiencia en las prestaciones.

Uno de los indicadores cuantitativos que pesan a la hora de calcular la retribución variable de productividad que el SAS luego reparte entre directivos y profesionales consiste precisamente en «premiar» a los médicos de familia que reduzcan las derivaciones a especialistas. Ésta es una de las recomendaciones recogidas en el denominado Acuerdo de Gestión Clínica, un manual tipo que marca de antemano a los distintos centros sanitarios una lista extensa de objetivos con la finalidad de comprometer a los profesionales en la reorganización de los servicios asistenciales y en el recorte del gasto durante el próximo año.

Este documento oficial de la dirección del SAS estipula como «objetivo común» para 2015 «disminuir las derivaciones» a determinadas especialidades. Corresponde a cada Unidad de Gestión Clínica (UGC), a la que se ha remitido esta guía de compromisos, determinar a qué especialidades afectan las restricciones y en qué supuestos. El propio organismo público reconoce inconvenientes a la hora de evaluar el rendimiento de los profesionales, pero aun así no renuncia a incluirla entre los objetivos de referencia. «Mientras no podamos medir la disminución de procesos concretos, mediremos como indicador indirecto el número global de derivaciones», se justifica el SAS en el documento interno al que ha tenido acceso ABC.

Dicho de otra forma: el médico de Atención Primaria que derive a menos pacientes a especialistas y alivie así la presión de la temida lista de espera, será más productivo para la Junta y, por tanto, verá incrementado el plus de productividad. La dirección del SAS marca incluso el porcentaje que considera óptimo, que pasa por reducir en un 10 por ciento la desviación a médicos especialistas con respecto a los resultados del año anterior.

Las Unidades de Gestión Clínica son unos departamentos integrados por directivos, médicos, enfermeros y personal sanitario en general que se encargan de reorganizar la asistencia sanitaria, marcar pautas comunes de actuación y, de paso, recortar el gasto en hospitales y ambulatorios a cambio de incentivos salariales.  

El catálogo es muy amplio: coexisten objetivos tan loables como desatascar la lista de espera o agilizar las intervenciones quirúrgicas y otros que, aplicando criterios cuantitativos, no lo son tanto, tales como adelantar las altas en los hospitales con la finalidad de reducir estancias que cataloga como «evitables», según reveló ABC.

El Sindicato Médico Andaluz, que representa a la mayoría de profesionales deMedicina de la sanidad autonómica, cuestiona que se incentive a los profesionales de Atención Primaria por el mismo motivo que le lleva a discrepar de que se les «imponga» la reducción del tiempo de ingreso hospitalario: la regla general no tiene en cuenta la situación clínica de cada paciente, la población que atiende cada médico o los medios de que dispone, muchas veces escasos. Afirma que «el SAS no fija un criterio de calidad sino numérico y economicista: cuanto menos se gaste y menos pacientes se envíen a especialistas, mejor».

Según el protocolo que se toma como referencia en los centros sanitarios, otro de los objetivos recomendados a los médicos de familia para ver aumentado el plus de productividad consiste en «disminuir el número de pacientes de la UGC [de Atención Primaria] que acuden a las urgencias hospitalarias y no ingresan». Otro objetivo, a juicio del Sindicato Médico, que choca de bruces con la sobrecarga de trabajo que soportan los facultativos. «Un médico que tiene sólo entre 3 y 5 minutos para atender a sesenta enfermos, no dispone de tiempo suficiente para realizar las pruebas diagnósticas ni de medios de valoración y tampoco hay especialistas en Atención Primaria», se quejan desde el sindicato. El colectivo rechaza que se intente aplicar la lógica mercantil allí donde sólo debería regir la calidad asistencial. La crisis y los recortes —que se han cebado con el personal eventual, que ha visto mermado un 25 por ciento su contrato laboral— no está poniendo las cosas fáciles.

La dirección del SAS prefiere no valorar los objetivos concretos y recuerda que los acuerdos de gestión clínica —un sistema que se remonta a 1995— que estarán en vigor el próximo año aún no se han firmado. Con carácter general, señala que el organismo dependiente de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales establece unos criterios comunes para toda la organización y, a su vez, cada centro marca sus acuerdos con cada unidad asistencial y «fija los objetivos más adecuados a su ámbito de actuación, siempre de acuerdo con los profesionales y con la evidencia científica disponible, así como las recomendaciones de sociedades científicas».

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