Convento de las Jerónimas de Constantina
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Una monja de clausura, imputada por Alaya

La instructora de los ERE cita a declarar a una monja de clausura; «Iré al juzgado con el hábito», admite

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Sor Carmen es monja de clausura en el convento de las Jerónimas de Constantina desde hace aproximadamente tres años. Es la decisión que tomó tras jubilarse porque siempre había sido muy creyente y desde hace tiempo tenía claro que, cuando dejara de trabajar, se haría religiosa. Nunca pensó que su tranquila vida de oración y labor se iba a ver alterada. Y menos que su nombre aparecería en el mayor escándalo de corrupción de la historia andaluza.

Ayer estaba en su celda apartada del mundanal ruido cuando la llamada de ABC le dio uno de los mayores sobresaltos de su vida. Le alertó de que estaba imputada en el caso de los ERE fraudulentos y que tendrá que comparecer en el despacho de la juez Mercedes Alaya el próximo 27 de marzo.

Y es que Sor Carmen no sabía nada de su imputación en el caso ERE. «No he recibido ningún auto, aquí hago vida de monja. Me dedico a la oracióny a trabajar en el convento. Hacemos dulces, jabones, licores y otras cosas propias de un convento», afirmó nerviosa admitiendo que ni siquiera tiene abogado que la defienda. No es para menos: tendrá que acudir al despacho de la juez Mercedes Alaya para responder por una subvención de 44.000 euros que recibió de la Junta la cooperativa en la que trabajaba antes de ingresar en el convento.

Carmen Muñoz Rivas, su nombre antes de que hace tres años tomara los hábitos, era presidenta de una cooperativa en Constantina, SCA Megara, dedicada a confeccionar camisas. Allí se dedicaba a coser esa ropa. Sin embargo, en el año 2004, como la nave estaba muy deteriorada, decidieron arreglar el tejado. Como no tenían dinero porque, según relata, ninguna de sus compañeras ganaba más de 400 euros, se plantearon pedir una subvención. Y esa fue su perdición: se la concedieron.

«Voy a decírselo a la priora»

Sor Carmen conocía al exdirector de Trabajo Francisco Javier Guerrero del pueblo y de haber viajado con él en el autobús de Constantina a Sevilla. Pero asegura que aquella ayuda que obtuvieron se la tramitó el Ayuntamiento. «Nunca pensé que fuera algo incorrecto», dijo asegurando que teme por su continuidad en el convento. «Ahora mismo voy a decírselo a la priora, espero que no me echen», se lamentó explicando que ira al juzgado vestida de monja. Y que desde ahora tendrá un motivo más para rezar.

La macrocausa de los ERE acumula 265 imputados. Hasta ahora había políticos (la mayoría exaltos cargos de la Junta o exalcaldes), empresarios, abogados, banqueros, mediadores y sindicalistas. También profesionales de todo tipo: futbolistas, churreros, piscineros, taquilleros.Ahora una monja de 68 años que se presentará ante Alaya con el hábito. Lo que faltaba.