Ana Julia Quezada Cruz, pareja de Ángel Cruz, detenida este domingo
Ana Julia Quezada Cruz, pareja de Ángel Cruz, detenida este domingo - EFE

Niño desaparecido en NíjarAsí es Ana Julia, madre, dominicana y licenciada en «la Universidad de la Vida», la mujer que ocultó a Gabriel

En Facebook se retrata con su hija adolescente y llegó con su anterior pareja a Las Negras para regentar un bar

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Estudió en «la Universidad de la Vida y de las Experiencias Vividas». Ésta es la carta de presentación de Ana Julia Quezada Cruz en su cuenta de Facebook. Es así de paradójico. La mujer de 43 años que ha mantenido oculto el cuerpo sin vida del pequeño de 8 años mientras sus padres buscaban a su «pescaíto», Gabriel Cruz Ramírez, hacía todo lo posible por proyectar un perfil vitalista a través de las redes sociales.

La imagen era importante para la dominicana detenida este domingo por su vinculación con la desaparición del niño almeriense el pasado 27 de febrero en Las Hortichuelas (Níjar, Almería).

Todavía está en la retina de los periodistas que han cubierto la desesperada búsqueda de Gabriel los calurosos abrazos y besos que Ana Julia dispensaba a su novio, con el que llevaba un año y medio. En momentos escogidos, justo cuando las cámaras enfocaban al padre, ella aprovechaba para mostrarle su cariño a la vista de todos, como si quisiera borrar con esta actitud cualquier sombra de sospecha. Con ella este almeriense halló un segundo amor tras la separación de su expareja y madre del pequeño, Patricia Ramírez, con la que mantenía una buena relación.

Ana Julia nació en la República Dominicana, concretamente en La Vega, la primera ciudad fundada por Cristóbal Colón en el Nuevo Mundo, en diciembre de 1494. Estudió en el colegio Vega Nueva, de su ciudad, y en su Facebook aparece con una hija adolescente en el año 2013.

Cuando llegó a España, como tantos otros emigrantes para labrarse un porvenir, se instaló en Burgos. Allí vivía con su anterior pareja, Sergio, y su mascota, un perro llamado Rufo. Ambos se enamoraron de Las Negras (Níjar, Almería) y de sus paradisíacas calas, un antiguo santuario para los hippies del país.

Tras pasar unas vacaciones en este bucólico rincón del Cabo de Gata en 2014, decidieron instalarse en este municipio, donde Ana Julia y Sergio abrieron una bar-cafetería llamada Black en un centro comercial. Pero al poco de abrir el negocio, las relaciones de pareja empezaron a torcerse. Y rompieron. Semanas después, la principal sospechosa del asesinato de Gabriel inició una nueva relación con el almeriense Ángel David que también venía de una ruptura matrimonial.

Ana Julia se mostraba con una fiel seguidora de la música rock, amante de grupos míticos como Pearl Jam y Queen, e incluso montó con Sergio su propio grupo de música y le acompañaba en los ensayos en un local de Las Hortichuelas, una pedanía cercana a Las Negras. También mostraba devoción por los niños. Solía retratarse con una de sus sobrinas pequeñas y con su hija adolescente.

El 26 de enero de 2014 Ana Julia compartió en su muro de Facebook uno de esos mensajes que circulan por las redes, bajo el título «Así fue mi niñez». Reza así: «Yo tampoco tuve blackberry ni wii ni playstation ni xbox, yo jugaba al escondite, stop, al avioncito, a los quemados. La hora de irme a casa era cuando oscurecía y mi mamá no me llamaba al celular si no gritaba: «Pa' dentrooooo! […] Mi infancia fue una chulada. Comparte si bebiste agua en una manguera y “tas” vivo».

El 12 de julio de 2013, el mismo día que José Bretón fue declarado culpable por un jurado de la muerte de sus hijos, Ruth y José, a los que mató para vengarse de su mujer, Ana Julia Quezada mostraba su repulsa por tan atroz asesinato.

Lo difundía en esta misma red social con el siguente mensaje: «La cara de José Bretón escuchando el veredicto de culpabilidad por asesinar de forma violenta a sus hijos Ruth y Jose, incinerandolos, es la cara del mal, del desprecio mas absoluto a la vida; es la cara de GRANDÍSIMO HIJO DE PUTA. El Juez ha determinado que no tendrá jamas derecho a indulto alguno ni a libertad condicional. Enhorabuena al trabajo de la Policia, al jurado popular y todos los que han trabajado para que Breton se pudra en la cárcel. Ojalá no olvides nunca la cara de tus hijos por si en alguna parte de tu despreciable ser aun te queda algo de humanidad, que no creo. Todo nuestro cariňo a la madre de los niños Ruth y Jose. Ahora sí, DEP».