Patricia y Ángel, flanqueados por el psicólogo Martín Murcia y el abogado Francisco Torres - R. P.
CASO GABRIEL CRUZ

Madre de Gabriel Cruz: «Vivimos aterrorizados cada vez que la bruja salía y la perseguían»

Patricia Ramírez y Ángel Cruz agradecen el enorme apoyo recibo y reconocen el consuelo de saber que la autopsia del niño revela que «no hubo tiempo para que sufriese»

LAS NEGRAS (ALMERÍA)Actualizado:

«Vivimos aterrorizados cada vez que la bruja salía y la perseguían». Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz, desvela el sufrimiento que tanto ella como su exmarido, Ángel, padecieron durante la búsqueda de su pequeño. «Pasamos muchísimo miedo durante trece días, en los que el terror estaba con nosotros». Y es que en esas interminables jornadas «nos atormentaban miles de pensamientos: si tenía frío, miedo, si le daban de comer, si lo habían drogado o si podían estar abusando de él».

Uno de los momentos más complicados, como ha recordado la madre durante la rueda de prensa ofrecida este sábado en el Hotel Cala Grande de Las Negras para agradecer el enorme apoyo recibo, fue «cuando apareció la camiseta». Estaban buscando a su hijo vivo y esa pista les llevó a pensar que «pudiera haber estado ahogado en la balsa, nos atormentamos». Aunque finalmente lo encontraron sin vida, el informe de la autopsia les ha propiciado cierto alivio. «Ha solventado muchas de estas dudas y miedos», sobre todo tras conocer científicamente «que no hubo tiempo para que sufriese; queremos pensar que se fue tan feliz».

El estudio de las muestras en el Instituto Nacional de Toxicología confirman que el niño fue asfixiado entre una y dos horas después de comer, esto es, a los pocos minutos de que saliera de la casa de su abuela paterna en Las Hortichuelas y se perdiera su rastro cuando iba andando a la casa de sus primos a escasos cien metros. En el trayecto fue llamado por Ana Julia Quezada, la que hasta su detención era la pareja del padre, quien le invitó a subir al coche para que la acompañase al cortijo de Rodalquilar que estaban reformando. Allí encontró la muerte y fue sepultado en un hoyo que ella misma hizo con una pala.

Los padres también han comentado cómo fue durante esos trece días la convivencia con la autora confesa del crimen. Ángel ha reconocido que «no tenía sospecha de ella, la consolaba cada noche y dormía con ella». Y ha añadido: «Hemos sufrido el daño por tenerla a nuestro lado e intentar consolarla». Por su parte, Patricia ha desvelado que sí tenía duda sobre ella. «Al principio sospechábamos de todo el mundo, poco a poco íbamos viendo cosas, jamás pasó por nosotros que Gabriel hubiera muerto el primer día, que hubiéramos vivido trece días de engaño», ha sentenciado.

Sobre la marcha de la investigación judicial no han comentado ningún detalle y se han limitado a dirigir en ese aspecto toda la atención sobre sus representantes legales. Junto a ellos se encontraba su abogado, Francisco Torres, quien ha comentado que «se está filtrando casi todo» y que «la obligación es mantener el secreto». A su juicio, «hay poco que decir», porque «se ha publicado la hora, las grabaciones...». El letrado ha asegurado que «uno queda atónito cómo se produce esa falta de respeto al proceso y no puedo en ese sentido decir nada».

Los progenitores de Gabriel también se han referido a la corriente que ha surgido para promover una recogida de firmas en defensa de la prisión permanente revisable en el entorno de La Ballena, el lugar al final de la Rambla de Almería que durante los días de búsqueda y de duelo se ha convertido en un santuario improvisado. «Pedimos que no se coloque la recogida de firmas en La Ballena», porque por «allí pasan muchos niños y nada tiene que ver con el debate político o penal». Patricia Ramírez ha hecho hincapié en que éste ha de ser «un lugar de recogimiento por la memoria de Gabriel». Un enclave con vistas al mar al que los padres les gustaría «que no tuviera otra función que la de encontrarnos para rezar, no para recoger firmas».