EDUCACIÓN

La madre del niño con síndrome de Angelman: «Nos sentimos engañados por la Junta de Andalucía»

Se muestra decepcionada ante la negativa de poner en marcha el aula de educación especial en el IES El Toyo de Almería

Rosario Pérez, fundida en un abrazo con Adrián
Rosario Pérez, fundida en un abrazo con Adrián - ABC

Rosario Pérez, la madre de Adrián, un alumno con síndrome de Angelman, ha recibido una notificación de la delegación de Educación en la que se le informa de que el próximo año su hijo no podrá ir al IES El Toyo en Almería capital, el centro al que está adscrito. Tanto ella como su marido llevan meses luchando porque su hijo continúe sus estudios en «su entorno, ya que tiene los mismos derechos que cualquier otro menor, con necesidades educativas especiales o no».

Manifestaciones, concentraciones y un sinfín de reuniones «de poco han servido», por lo que se sienten engañados tras sus encuentros con representantes de la administración andaluza a nivel provincial. Adrián no podrá seguir con sus compañeros, tendrá que desplazarse a otro centro de la capital ante la negativa de la Consejería de Educación de poner en marcha el aula de educación especial en el nuevo IES El Toyo, ya que su escolarización está predefinida en el tipo C.

«Adrián saldrá de su entorno, comenzará una nueva etapa lejos de sus compañeros y de su hermana. Algo que es contrario a sus terapias y a su evolución, no entendemos el motivo por el cual lo discriminan y no se activan los recursos necesarios para este tipo de alumnos. No se pueden rellenar huecos y colocarlo donde a ellos les venga bien», afirma Pérez.

La familia de Adrián ha recibido durante los últimos meses el apoyo de numerosas asociaciones, incluso de grupos políticos en el parlamento andaluz. ¿Dónde están sus derechos?, se preguntan sus padres. «No importa, nos han dicho que también si queremos podemos cambiar a su hermana de centro. Esto parece un pulso. Nos dijeron que en abril se haría la evaluación y que a finales de mayo nos comunicarían su decisión», explica su madre. A pesar de ello, ya han recibido la «inesperada carta» que ha tumbado su lucha, contra la cual solo caben ya recursos administrativos con una escasa esperanza de poder continuar con una vida medianamente normal, teniendo en cuenta las consecuencias del síndrome que padece su hijo.

El IES El Toyo es un centro de reciente construcción en la capital almeriense, ubicado en una área residencial, cuyas obras se iniciaron en marzo de 2016. Este instituto cuenta con más de 300 alumnos y tiene capacidad para casi 500 puestos escolares. En la actualidad está dotado de una plantilla de 25 docentes. El centro ha tenido hasta el pasado curso siete módulos de aulas prefabricadas, siendo motivo de quejas y reclamaciones por parte de las familias afectadas.

La consejera de Educación, Adelaida de la Calle, visitó el pasado mes de enero las instalaciones y en nota de prensa se indicó que contaría con 16 aulas polivalentes de Educación Secundaria Obligatoria, dos de música, otro par de informática, otras tantas de educación plástica y visual, dos aulas-taller, dos laboratorios y dos salas de apoyo a la integración. Además de diez seminarios, biblioteca y aula de educación especial con aseo adaptado. Pero este aula finalmente no entrará en servicio el próximo curso escolar, a tenor de la carta que han recibido los padres de Adrián.

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