pesca
Sanlúcar patenta su langostino
Un sello de origen acreditará la preciada genética del crustáceo del Golfo de Cádiz, de cola tornasolada y duros bigotes

Sanlúcar de Barrameda protegerá su langostino con una «marca colectiva» patentada —un marchamo comercial a prueba de fraudes y sucedáneos—, que permitirá identificar el sabroso marisco criado en sus caladeros . El sello de calidad con la denominación de origen «Langostino de Sanlúcar» lo utilizarán las pesquerías y vendedurías de la lonja sanluqueña del puerto de Bonanza, en la desembocadura del Guadalquivir, que comercializan el crustáceo.
La cofradía de pescadores de Sanlúcar gestiona ahora esta vieja iniciativa, que lanzó hace diez años el ayuntamiento de la localidad gaditana y dejó sin ultimar la desaparecida Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir. La idea será una realidad, por fin, en octubre próximo, según prevén los responsables de la cofradía de pescadores sanluqueña, que se ha encargado de solicitar a la Oficina Nacional de Patentes y Marcas el distintivo de calidad para el langostino del Golfo de Cádiz.
La lonja mueve 100.000 kilos del marisco cuyo valor supera los 2,5 millones La petición está avalada por un estudio realizado por el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía y la Universidad de Granada sobre las características organolépticas genuinas, que aportan notoriedad y prestigio al crustáceo cabezudo del Bajo Guadalquivir. Los estudios concluyen que existe una diferenciación genética clara entre el langostino capturado en el Golfo de Cádiz y el de otros caladeros de Marruecos, Túnez o Castellón.
El langostino de Sanlúcar se cría en la desembocadura del río Guadalquivir, en una zona colindante con el Parque Nacional de Doñana. Suele vivir de día escondido en la arena y sale por la noche a alimentarse de algas y pequeños crustáceos. Precisamente, esta nutrición y las características de las aguas en las que se crían, hacen que el producto tenga un sabor más intenso, según subraya el secretario de la cofradía de pescadores, Germán Pérez. Cualidades físicas también lo hacen distinguible: «Un langostino de Sanlúcar puede cogerse por el bigote y no se rompe como sucede con el de otras zonas pesqueras, y su cola tiene los colores del arco iris», explica. El logotipo diseñado para la nueva marca comercial es el dibujo de un langostino con un toque azul en la cola.
En el Puerto de Bonanza hay 70 barcos langostineros de arrastre y trasmallo«Haremos una campaña de promoción cuando se lance la marca. Pretendemos que el precio sea sostenible todo el año y no esté sujeto a oscilaciones. Hay mucho fraude», subraya Germán Pérez.
Así, detrás de esta iniciativa hay una estrategia económica para revalorizar la producción del langostino y promocionar las capturas de la lonja de Sanlúcar. Según los registros de este mercado, en 2013 las capturas se acercaron a 100.000 kilos, que aportaron una facturación de 2,5 millones de euros, lo que supone un precio medio en origen de 25 euros el kilo. Esta cotización se duplica en las pescaderías y se dispara en los restaurantes. Estos ingresos representan en torno al 60% del negocio que genera el langostino, sumadas todas las lonjas andaluzas.
La del langostino es una de las pesquerías emblemáticas que practican 70 barcos en Sanlúcar: 35 arrastreros y 33 de artes artesanales (principalmente de trasmallo). Estos últimos pueden acceder a la zona de reserva biológica del estuario del Guadalquivir, entre Bajo de Guía y el Faro de Chipiona, sujeta a restricciones y prohibiciones de pesca y marisqueo, tanto comercial como de recreo. Cada barco emplea una media de cuatro marineros.
«Tenemos que defender lo nuestro», señala, por su parte, Carmelo Bárcena, socio de una de las vendedurías de solera de la lonja de Bonanza, que aporta su sabiduría: «El langostino hembra sin desovar, de los meses de marzo a junio, es el más rico».
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