El submarino nuclear Tireless, en la base naval de Gibraltar en 2013
El submarino nuclear Tireless, en la base naval de Gibraltar en 2013 - EFE
SEGURIDAD

El Campo de Gibraltar, en permanente sobresalto por la llegada de submarinos nucleares al Peñón

Verdemar-Ecologistas en Acción alerta del importante riesgo que supone la continua llegada de estos propulsores para los habitantes de la zona. Denuncia que sólo los gibraltareños tienen un plan de respuesta para una emergencia por radiación

La LíneaActualizado:

Gibraltar es un puerto de gran interés estratégico debido a su situación geográfica y se ha convertido en base de avituallamiento de submarinos nucleares británicos y norteamericanos, algo que los ecologistas vienen siguiendo muy de cerca. De hecho, Verdemar-Ecologistas en Acción advierte del importante riesgo que supone para los habitantes de la zona y asegura que únicamente los gibraltareños disponen de un plan de respuesta para reaccionar ante una emergencia por radiación.

Los datos hablan por sí solos. La base naval del Peñón ha acogido casi 70 escalas de submarinos nucleares desde mayo de 2000, año de la llegada del británico Tireless, según los datos recabados por Verdemar-Ecologistas en Acción, que inició entonces un registro.

Y es que la llegada y estancia del Tireless supuso un antes y un después en el Campo de Gibraltar. Este propulsor británico permaneció un año en el Peñón para ser sometido a la reparación del sistema primario del reactor nuclear. Su estancia generó una gran alarma y un fuerte rechazo, y supuso el comienzo de protestas sociales y de acciones diplomáticas por parte del Gobierno español.

La estancia del Tireless motivó además una denuncia de esta asociación ecologista ante la Unión Europea porque aseguró que no se aplicaron las directivas comunitarias y que se expuso a la población civil y militar a “riesgo de radiaciones ionizantes”.

Aunque muchos de estos submarinos han hecho escala en Gibraltar únicamente para el avituallamiento, la estancia de algunos ha sido mirada con lupa por parte de los ecologistas debido a los problemas que tenían.

Uno de ellos es el británico HMS Superb, que atracó en Gibraltar en diciembre de 2001, un año después de que el Ministerio de Defensa Británico reconociera que este propulsor y el Sovereign habían sufrido averías en el reactor nuclear. Según los ecologistas, en agosto de 2002 este buque perdió una pieza radiactiva en el fondeadero de Gibraltar. El Subperb regresaría al Peñón en varias ocasiones.

No ha sido éste el único episodio alarmante producido en el Estrecho. En diciembre de 2002, la UE abrió expediente al submarino de EEUU Oklahoma City por el choque con el buque cisterna de una empresa Noruega en las costas de Sotogrande (San Roque).

España pidió garantías en 2005

En 2005, el Gobierno español solicitó a Reino Unido, en el marco del Foro Tripartito de Diálogo sobre Gibraltar, garantías por escrito de que Reino Unido no utilizaría su base en Gibraltar para hacer reparaciones de submarinos nucleares que afecten a dispositivos nucleares. Meses después, el Foreign Office declaró que Reino Unido no se estaba planteando “en ningún momento” dejar de utilizar la base de Gibraltar para reparar submarinos nucleares. De hecho, la Royal Navy dejó claro que los seguiría enviando al Peñón. «Los barcos y submarinos nucleares son siempre bienvenidos aquí y continuaremos haciendo uso de Gibraltar como en los últimos 40 años», declaró el entonces comandante de las Fuerzas Armadas en Gibraltar, Allan Adair.

El HMS Turbulent ha generado también numerosas críticas y provocó en octubre de 2005 la denuncia de Verdemar, que alertaba de que no era seguro y que estaba «poniendo en peligro a 600.000 personas en Gibraltar, el Campo de Gibraltar, la Costa del Sol y el Norte de África».

Verdemar también alertó en febrero de 2007 de la llegada del HMS Sceptre a Gibraltar, perteneciente a la clase Swifsure y de los más viejos de la Marina Británica. Tuvo problemas desde su puesta en marcha y fue sometido a continuas reparaciones y reformas en su reactor nuclear. La lista de averías es larga

Colisión de alto riesgo en el Estrecho de Gibraltar

En 2016, el HMS Ambush tuvo un choque con un buque mercante cargado con productos altamente contaminantes en aguas del Estrecho de Gibraltar. Reino Unido no informó del suceso hasta un día después y aseguró que el reactor nuclear no había sufrido daños. Tras permanecer en el Peñón 10 días, abandonó la Bahía de Algeciras para ser reparado en Reino Unido.

El último submarino nuclear que ha recalado en Gibraltar ha sido el estadounidese USS John Warner, una «bomba flotante» según los ecologistas, que sostienen que se trata del buque de guerra «más mortífero y de más alta tecnología» de su inventario y que también ha sido sometido a reparaciones en su sistema de estanqueidad en la base naval del Peñón a finales de marzo.

Alerta de una catástrofe

Verdemar-Ecologistas en Acción asegura que el tránsito de buques nucleares por el Estrecho de Gibraltar representa un gran peligro para la población y el medioambiente. «El accidente grave de uno de estos submarinos nucleares podría provocar una catástrofe nuclear similar a las de Chernóbil o Fukushima», señala.

Esto se agravaría si, además, el submarino llevase armamento nuclear. Y es que asegura que el riesgo de contaminación radiactiva en el Estrecho de Gibraltar es alto dado el tránsito de barcos nucleares.

Advierte de que el accidente o el ataque de un submarino nuclear podría provocar el escape de material radiactivo al mar. «Las consecuencias serían catastróficas, se produciría contaminación del agua y de las especies marinas, la radiación se incorporaría a las cadenas tróficas y llegaría a la población, incluso la que vive lejos. Las corrientes marinas podrían llevar la contaminación radiactiva hasta zonas alejadas. Si el submarino transportase armas nucleares, las consecuencias podrían ser mucho mayores», advierte Alfredo Valencia, portavoz de dicha asociación.

Sin planes para reaccionar

También denuncia que los alcaldes de la zona desconocen cómo actuar ante un accidente y que sólo disponen del marco genérico del Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo Radiológico que pondría en marcha el Ministerio del Interior junto al Plan Territorial de Emergencias de Andalucía, «ya que el Plan de Emergencia Nuclear de la Armada es un documento clasificado y destinado a la evacuación del recinto militar», apunta Valencia.

Verdemar añade que ante una emergencia tan grave, «donde cada segundo es oro, bomberos y policías desconocen cómo paliar la contaminación radioactiva» y resalta que si se produce una fuga o accidente en un submarino nuclear, «sólo los gibraltareños saben a qué riesgos se exponen y cómo evitarlos con la mayor rapidez y solvencia».