De oca a oca camino de Santiago
Juan Gómez Jurado, ayer, durante la conferencia que pronunció en Córdoba - miguel ángel
LEYENDAS

De oca a oca camino de Santiago

El escritor Juan Gómez Jurado habla sobre el popular juego como un símbolo cifrado de la ruta jacobea

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Cuando un niño pone el tablero sobre la mesa y va pasando casillas con destino a la meta no lo sabe, pero en su origen este juego protagonizado por las ocas fue una metáfora del Camino de Santiago. Quizá lo difundieron los templarios, y esa es una de las grandes leyendas sobre la Ruta Jacobea de las que ayer habló el escritor Juan Gómez Jurado, que participó en las II Jornadas de Historia y Literatura y lo hizo con una conferencia sobre las leyendas del Camino de Santiago y sobre «su significado real y su importancia». 

La más importante de ellas, concedió, es la del juego de la oca. «Dicen que lo inventaron los templarios, y aunque no esté probado, sí que es cierto que tiene una simbología que está intimísimamente relacionada con el Camino de Santiago», relató. Empezando por las casillas: 63, que son siete ciclos como los siete puertos de montaña que había que atravesar. Es un viaje iniciático por las casillas, que tienen simbología, sobre todo las especiales, las que marcan «la diversión del juego».

Para el escritor, «recuerdan a una historia novelada, a la historia de una vida», como si alguien recorriera ese camino, que tiene un fin que es el cielo, «la llegada al estanque de las ocas, el premio, como se recorre la vida con el fin de una trascendencia». Gómez Jurado recorrió la historia del juego de la oca, que tiene poco que ver en su origen con lo que ha llegado hasta hoy, «aunque sí en la esencia». Para eso se retrotrajo al año 1858 antes de Cristo, al llamado disco de Faistos, y que descubrió en Creta. Es una tabla de barro redonda llena de símbolos, también estructurada como un camino en espiral.

«Cuando lo interpretaron se descubrió que tenía mucho que ver con todos los juegos de tablero de después, primero en Egipto y luego en Oriente Medio», resumió. ¿Cómo llegó a Europa? Ahí entran en juego los templarios, «conectores entre Europa y las culturas de Oriente Medio, y también peregrinos y monjes». No está probado, pero la conjetura y la interpretación son sugestivas.