LA UE DEBE REACCIONAR AL CHANTAJE RUSO
Acierta Bruselas al aguantar el pulso de Putin y anunciar medidas para compensar a los productores agroalimentarios tras el veto comercial de Moscú a los productos de la UE
BRUSELAS ha reaccionado al intolerable veto comercial decretado la semana pasada por el presidente ruso para impedir la importación de productos alimenticios procedentes de Europa, y, como no podía ser de otra forma, compensará debidamente a los agricultores y ganaderos por las pérdidas sufridas. La Comisión anunció ayer un primer paquete de ayudas extraordinarias para los productores comunitarios de melocotón y nectarinas, en donde España se sitúa a la cabeza, para contrarrestar los perjudiciales efectos derivados de la prohibición rusa y, además, no dudará en asistir al resto de sectores damnificados en caso necesario, según advirtió el comisario de Agricultura, Dacian Ciolos. El Gobierno, por su parte, seguirá presionando a las autoridades comunitarias para que adopten las medidas precisas y, de este modo, minimizar los daños potenciales sobre la industria nacional. No es para menos y es su obligación, ya que la restricción impuesta por Rusia podría causar pérdidas superiores a los 5.000 millones al sector agroalimentario europeo, y algo más de 300 al campo español.
La UE debe aguantar el pulso a Moscú, demostrando que tiene capacidad para mitigar el negativo impacto económico que producirá el chantaje lanzado por Putin. No es justo que los agricultores y ganaderos europeos, víctimas inocentes de esta situación, sean tomados como rehenes comerciales por Rusia en un intento de doblegar la voluntad de Bruselas y, así, anular las merecidas sanciones impuestas a Moscú tras su beligerante intervención en Ucrania. No en vano, fue Rusia la que se anexionó Crimea mediante una soterrada operación militar, violando la soberanía e integridad territorial de un país europeo y saltándose la legislación internacional. Y lo más grave es que, lejos de apaciguar las aguas, Putin sigue prestando su apoyo a los rebeldes prorrusos, impulsando una oleada separatista que amenaza con provocar una guerra civil en la puerta trasera de Europa. Los mismos independentistas, por cierto, que derribaron el avión comercial de Malaysia Airlines en Ucrania, con casi trescientos pasajeros a bordo, la mayoría holandeses, sin dejar supervivientes.
La prohibición de importar productos agrícolas y ganaderos procedentes de Europa y de EE.UU. es el nuevo órdago que emplea Rusia para lograr sus objetivos en Ucrania y salir indemne. La UE no puede desfallecer ante esta amenaza y hace bien en activar los mecanismos de ayuda para proteger a los sectores afectados. Al tiempo, la industria agroalimentaria también debe reaccionar por su cuenta con la apertura de nuevos mercados, al igual que los países del centro de Europa buscan alternativas al suministro de gas ruso ante el riesgo de que Putin corte el grifo eno invierno. Bruselas debe mantenerse firme, y no ceder un ápice, hasta que Moscú frene la tensión que ha desatado en Ucrania.
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