Salvador Rueda está modificando el concepto de movilidad urbana con su sistema de supermanzanas
Salvador Rueda está modificando el concepto de movilidad urbana con su sistema de supermanzanas - ABC
Salvador Rueda Palenzuela, Agencia de Ecología Urbana

«Por un precio ridículo, en dos años puedo cambiar la ciudad»

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Salvador Rueda es un auténtico gurú del urbanismo sostenible. Su intención es traer a Córdoba su idea de supermanzanas; un concepto que en Barcelona o Vitoria ha triunfado.

—¿En qué consiste la filosofía que pretende aplicar en Córdoba?

—Yo ya di los conceptos generales no hace mucho y el 22 de septiembre voy a intentar plasmarla ya concretamente sobre Córdoba en una conferencia que impartiré allí. Ya tenemos pergeñada la propuesta un poco siguiendo el propio plan de movilidad que se hizo en su momento, pero aplicándolo a través de un nuevo concepto que es la creación de una nueva célula urbana llamada supermanzana.

—¿Y es posible aplicarla aquí?

—Claro que es posible. Córdoba mejor que en ningún sitio. ¿O es que los cordobeses no se merecen vivir mejor que nadie?

—Pero da la sensación de que tendría que ser de nueva construcción.

—No hace falta. Esto, como todos los procesos, necesita de un plan de etapas que te ha de permitir ir cubriéndolas de manera que se vayan acomodando todas las piezas: las de carácter social, las de carácter económico, las de carácter político, también las educativas, y siguiendo un proceso de participación.

—Precisamente, ¿cuándo van a participar los colectivos cordobeses en el proyecto aportando ideas?

—En todos los proyectos que hemos hecho buscamos que la población esté contenta, porque se elabora para ella y no para mayor gloria de nadie. Los colectivos podrán aportar sus ideas después de esa conferencia. Aquí se trata de generar ciertos borradores hechos por especialistas en urbanismo, pero es importante que eso se acople a la vida cotidiana, porque al final todo se concreta en el territorio, en los estilos de vida y en todo aquello que va a influir en cómo funcionará la ciudad a partir de ese momento.

—¿La explicación va a incluir algún ejemplo de algo que hayan elaborado antes ustedes adaptándolo al caso cordobés?

—Calculo que sí. En eso está trabajando el Ayuntamiento. Todo esto, de alguna manera está en un proceso incipiente, porque es un tema estratégico para la ciudad. Es más, yo creo que tendría que estar consensuado a nivel político. Entre otras cuestiones, mi mujer es de Córdoba y su madre vive allí.

—¿La idea es más bien recuperar la ciudad para el peatón, permitir que haya más espacio para bicicletas y que el coche desaparezca un poco?

—Sí. Pero todo eso se tiene que hacer respetando la organización de la ciudad y en los tiempos que sean adecuados para que la ciudad se acomode al cambio. Lo que no hay que hacer es romper nada ni hacer nada que la gente no quiera. Se tiene que hacer por convencimiento. Yo ya planteé las supermenzanas en 1987. Ya las he visto; están funcionando en Barcelona y Vitoria y merece la pena conocerlas.

—Parece un proceso lento.

—Es tan largo como lo que la gente quiera. Si los cordobeses quieren, por un precio ridículo en dos años tengo toda la ciudad hecha. Más que de tiempo es una cuestión de ajustes en el proceso participativo.

—Dos años no es un plazo largo...

—Es que eso lo puedo hacer, como decimos en España, con chapa y pintura. Te puedo hacer circular los coches por donde yo quiera cambiando señales horizontales y verticales y con eso lo tengo montado. Luego cuando haya más dinero ya se hará la planificación urbanística.

—Córdoba es una ciudad donde hay un número elevado de bicicletas...

—Y espérate, porque con la nueva red Córdoba va a estallar. Es más, Córdoba no tiene mejor medio de movilidad que ése para los ciudadanos. Hablo de un combinado de bicicleta normal y bicicleta eléctrica. Eso va a cambiar la ciudad entera. Y el que primero dé es el que se lleva el gato al agua con esto.

—¿Su red octogonal de autobuses también es útil para Córdoba?

—Y tanto. Lo hemos hecho en Vitoria y sólo hay que entrar en su página web para comprobar si está funcionando. Con un incremento del 85% de usuarios desde que se implantó. Es la red que más ha crecido en toda España nunca. Cada ciudad tiene su propia red, pero el concepto basado en supermanzanas es aceptable para cualquier ciudad. La idea de supermanzanas que hemos creado para Córdoba está basado en un cambio de red de autobús, lo que pasa es que los autobuses que tiene Aucorsa es buenísima, pero desde nuestra posición mejorable. Nuestra idea es buscar el sistema más eficiente para una ciudad, y el octogonal hace que sea más equitativo para todos los ciudadanos. En Vitoria hemos mejorado la red de conectividad con siete líneas y antes tenía 18 y la distancia de cualquier punto a una parada es menor que antes. Lo hemos conseguido también con buenas herramientas, que son los simuladores, que permiten saber qué gano y qué pierdo.

—¿El Ayuntamiento les ha solicitado cambios en la línea de autobús?

—No. Se trata de una idea nuestra, pero te puedo decir que hay muy buena predisposición. Hay un respeto mutuo. Yo, por ejemplo, estoy cambiando la red de Barcelona y va a ser la bomba. Hay ya diez líneas cambiadas y la ciudad va a pasar de 84 a 28. Pasamos de 15 minutos de frecuencia media a cuatro o cinco y el incremento de usuarios es espectacular llegando ya al 27%. Es una revolución para la ciudad.

—¿Su concepto es caro?

—Yo en Barcelona me he comprometido en hacerlo en plan chapa y pintura por 2 millones de euros y cambio por completo la ciudad. Modificar la red de autobuses cuesta allí unos 12 millones de euros. Eso no es nada, porque hablamos de que va a contar con más de 120.000 nuevos usuarios diarios. A cambio, una nueva línea de metro supone 10.500 millones de euros. Eso no se puede pagar y la línea nueve está parada. Frente a eso, ¿qué son 12 millones?