RESTAURACIÓN
El Patio Barroco de la Diputación recupera el color fresco del siglo XVIII
La institución presenta el renovado aspecto de uno de sus espacios emblemáticos tras un año y medio de obras

Fue claustro y, como tal, un punto intermedio entre el mundo y el retiro, entre la oración y el bullicio, entre la vida retirada de los frailes y el trasiego de la ciudad extramuros. Pasaron los años, cambiaron los usos, pero aquel patio monumental siguió en su función de zona de recibo y hasta de salón al aire libre, y hasta el día de hoy, en que es todo un emblema. Ahora tiene otro nombre, y con él se acaba de poner de largo tras un largo proceso de restauración. La Diputación presentó ayer los trabajos de reparación del Patio Barroco, uno de los espacios más emblemáticos del antiguo convento de la Merced, que ya muestra un aspecto renovado.
El vicepresidente primero de la institución provincial, Salvador Fuentes, ofreció ayer la cuenta exacta de la duración de este trabajo, que sin embargo no ha impedido el normal uso del patio: 567 días, desde el 1 de octubre de 2012 hasta abril de 2014. El presupuesto para la Diputación no ha sido apenas gravoso: 7.000 euros en materiales, ya que los trabajos los ha realizado el Área de Mantenimiento, con Manuel Rojano a la cabeza. Está además la mano de obra, pero no ha supuesto un desembolso extraordinario por haber estado a cargo de los mismos trabajadores de la institución. El trabajo por zonas ha hecho posible que el patio nunca se cerrase. Las arcadas del patio, que se extienden por todo el perímetro y que muestran su estampa dieciochesca, son la zona más visible de la intervención.
Rojano explicó que lo fundamental era que el impacto fuese mínimo, y que el aspecto fuese el mismo que han conocido las últimas generaciones. Las catas no han aclarado cuál pudo ser el color primitivo de las arcadas del patio, aunque sí se conocen dos intervenciones, una en la década de 1930 y otra en la de 1990, que es la que recupera el aspecto polícromo que ha llegado hasta hoy, y que se perpetúa con esta actuación recién terminada. La restauración comenzó por la retirada de la pintura anterior que estaba en mal estado y por la eliminación de las humedades. La elección de la pintura tuvo en cuenta que fuera con tonalidades muy suaves, en la línea de lo que ya existía. «Hemos utilizado pintura de gran calidad con un producto que transpira la humedad y evita que entre. Además, por su carácter elástico, también impide las grietas», explicó Manuel Rojano, que aseguro que para la piedra también se ha escogido pintura natural, muy adecuada para este tipo de pintura.
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