CÓRDOBA, EN CLAVE DE FUTURO

Paco Montalvo, la mente de un virtuoso

El músico proyecta la imagen de Córdoba con su empeño de colocar al violín en el centro del flamenco

Paco Montalvo, con uno de sus violines
Paco Montalvo, con uno de sus violines - valerio merino

Paco Montalvo tiene un plan. Ambicioso. Atrevido. Audaz. «Mi idea es convertir al violín en el centro de la interpretación del flamenco». El músico cumple veintidós años justo el día en el que pronuncia esta frase en su casa del barrio de la Magdalena. Una casa luminosa y espléndida hecha, diseñada a la medida de la disciplina artística a la que se ha entregado desde niño con una persistencia de opositor y una pasión transmitida por vía genética. «Soy un músico clásico pero tengo vocación de flamenco: siempre me ha gustado mucho», añade.

El modelo es el de Paco de Lucía: «Él consiguió poner a la guitarra en un lugar protagonista». El proyecto ha tomado forma en el V Congreso de Mentes Brillantes que se ha celebrado en Madrid entre el 13 y 14 de noviembre y en el que el que Montalvo interpretó «Sevilla» de Albéniz con su violín y por bulerías acompañado por un cuadro flamenco.

Algo más que un músico

Pero Montalvo es algo más que un músico. A veces es solo un joven. A veces es solo un cordobés más. Un ciudadano como cualquier otro que mira a su alrededor y que saca conclusiones. Buenas y malas. De las que prenden el optimismo y de las que a uno le entran ganas de llorar, de no levantarse de la cama. Prevalecen las primeras. Este muchacho lleva la música dentro y la música es —casi siempre— una alegría. «Cuando llevo fuera de Córdoba una semana ya empiezo a echarla de menos, y al poco de volver ya siento la necesidad de irme otra vez: qué contradicción, ¿no?...», se pregunta en el salón de su domicilio.

Habla con una rotunda madurez de adulto si bien sus gestos, su mirada son los de un veinteañero recién llegado, como quien dice, a esa década de la vida. «Yo creo que Córdoba tiene mucho más que ofrecer de lo que ofrece: no podemos estar siempre mirando al pasado, hay que proyectar ese legado hacia el futuro, hacia la búsqueda de oportunidades empresariales, de ocio», reflexiona. «Sí, Córdoba es pequeña, pero no por tamaño, sino por la falta de movimiento, de actividad, de empresas, de ideas que entusiasmen a la gente a quedarse aquí», completa.

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