CÓRDOBA. EN CLAVE DE FUTURO
Helena Molina, matemáticas discretas en 3D
Dejó la investigación sobre la demencia en Inglaterra para fabricar un robot quirúrgico en el Imibic

Hay que decirlo desde el principio: las matemáticas discretas existen. Se trata de una ciencia exacta que se contrapone a las matemáticas continuas. Helena Molina Abril es especialista en ellas. Las estudió a fondo cuando cursó el doctorado en la Universidad de Sevilla con estancias prolongadas en Austria gracias a un programa de excelencia de la Junta de Andalucía. Antes se había titulado en Ingeniería Informática Superior en Granada. Atrás quedaban los años en el Instituto Góngora y en el colegio Ferroviarios, en Colón.
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Con el doctorado en marcha, Helena hizo escalas en México, Canadá y Albania para participar en reuniones científicas. El destino dijo que la siguiente estación era la Universidad de Sheffield, al norte de Inglaterra y muy cerca del área industrial de Manchester. Helena consumió allí dos años integrada en un programa europeo que hurgaba en las causas de la demencia.
«Pensaba que mi perfil era incompatible con un trabajo en Córdoba»
«Lo dejé todo para venirme al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (Imibic). Estaba muy contenta en Sheffield y tenía buenas condiciones laborales, pero me volví a Córdoba por motivos personales, que era lo que yo quería. Para mí era utópico que con mi perfil y con las aspiraciones profesionales que tenía fuera a encontrar algo de mi gusto en la ciudad en la que nací. De hecho yo miraba cosas en Madrid, en Barcelona. Llevo aquí desde septiembre», relata.
Un trabajo apasionante
Su trabajo en Sheffield era apasionante: el objetivo era extraer biomarcadores a través de las imágenes del cerebro para combatir las demencias. En este programa estaban involucrados muchos países y muchos grupos de investigación, además de varias empresas y hospitales. «Nuestra pretensión era arrojar luz sobre enfermedades como alzheimer, que la verdad es que se conocen poco; aunque hay varias teorías la cosa no está del todo clara porque son procesos muy complejos que ocurren en el cerebro: lo que yo hacía era extraer imágenes del cerebro para saber cómo funciona y cómo son sus estructuras y ver por qué se produce el deterioro cognitivo y todo lo que lleva asociado», añade la investigadora.
De modo que venirse a España no fue una decisión fácil, «porque estaba ilusionada con mi trabajo, pero la verdad es que quería volver a mi país por motivos personales: para regresar miraba universidades andaluzas y sobre todo del resto del país». Helena se encontró sin esperarlo con el proyecto que le iba a dar la llave de su futuro inmediato: el programa Broca que promovía la Universidad de Córdoba y que está relacionado con el uso de imágenes para el desarrollo de la biomedicina.
Proyecto Broca
«Ahora estoy contratada en el Imibic para desarrollar el Broca, que es un robot quirúrgico con visión 3D. Además colaboro con otras líneas de investigación del Imibic en temas de imagen, porque dentro de la biomedicina la imagen te puede dar mucha información». ¿Y qué hace la máquina que diseña? «El robot permite que los cirujanos, que antes operaban viendo solo una imagen plana, tengan ahora visión de profundidad, lo que les da más precisión en sus intervenciones; además, el cirujano está sentado y maneja el robot desde unos mandos para realizar operaciones laparoscópicas», informa Helena. «El proyecto ya está activo y en él colaboran la Universidad de Córdoba y una empresa que se llama Tecnalia. Ya están probándolo: de hecho, los cirujanos ya hacen operaciones con la pantalla tridimensional», agrega.
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