Fragmento de las vidrieras de la parroquia de Santa María de la Iglesia
Fragmento de las vidrieras de la parroquia de Santa María de la Iglesia - VALERIO MERINO
EXPRESIÓN ARTÍSTICA

El arte del vidrio en la parroquia de Santa María Madre de la Iglesia de Córdoba

El templo, ubicado en pleno corazón del barrio de Santa Rosa, cuenta con una vidriera de 25 metros de longitud obra de Antonio Povedano

CÓRDOBAActualizado:

La parroquia de Santa María de la Iglesia, en pleno corazón del barrio de Santa Rosa, cuenta con un elemento decorativo desconocido para muchos cordobeses. Se trata de una original vidriera, de unos 25 metros de longitud, realizada a mediados del siglo XX por el artista Antonio Povedano. El paso del tiempo no ha hecho más que confirmar la envergadura de este conjunto artístico, pues se trata de la vidriera de mayor longitud de toda Europa, ocupando todo el lateral de la iglesia que se encuentra junto a la residencia de las religiosas de María Inmaculada.

La construcción del templo, ideada a mediados de la década de los cincuenta por el arquitecto cordobés Rafael de la Hoz, contemplaba desde un principio este importante juego decorativo. Para su realización, Povedano utilizó miles de vidrios de colores que conforman un espacio arquitectónico único. Además, pese a que cada uno de estos elementos posee un determinado color, el artista aplicó una capa de vidrio molido fundido sobre determinados fragmentos con el objeto de asentar sus cualidades cromáticas.

Una pieza con gran simbolismo

La vidriera, estructurada en siete paneles compuestos de cuatro módulos llenos de un gran simbolismo, representa las letanías de la Virgen. Por ello, en la obra se pueden observar múltiples citas a esta letanías tales como «Madre sin corrupción», figura representada a través de dos alas de paloma y una azucena o «Madre fiel», representada a través de una corneja, un ave del que se empieza a hablar en el siglo IV y que tras perder a su pareja no vuelve a anidar.

El pez y el mar, la cruz y las espinas, doce palomas que representan a los apóstoles o el libro de la sabiduría de Salomón se integran igualmente de manera simbólica en esta impresionante obra artística que tiene a la Virgen como eje vertebrador. Pese a sus enormes dimensiones, la vidriera mantiene un discurso global, donde cada uno de los módulos que la integran mantiene relación con el anterior. Povedano logró esta unión gracia a la conexión cromática que permiten el azul y el blanco, así como con los elementos que saltan de una ventana a otra.

Medio siglo después de su ejecución, la vidriera de la parroquia de Santa María de la Iglesia permanece inalterable al paso del tiempo y se erige como una de las grandes obras que el artista Antonio Povedano legó al patrimonio artístico de la ciudad de Córdoba.