Paso del Caído de San Cayetano
Paso del Caído de San Cayetano - Roldán Serrano
HISTORIA

El paso del Caído, el más antiguo de la Semana Santa de Córdoba

El tallista Rafael Valverde Toscano tomó como referencia la pieza de la hermandad de los Estudiantes de Sevilla

CórdobaActualizado:

La hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído ha comenzado los trabajos de restauración del paso de su titular. Una nueva intervención que se sumará a las diversas ejecuciones que se han realizado sobre el paso más antiguo de la Semana Santa de Córdoba, estrenado en 1943.

Una joya cordobesa. El paso de Nuestro padre Jesús Caído, realizado en madera de álamo blanco, es de estilo neorrenacentista, desarrollado según proyecto del tallista cordobés Rafael Valverde Toscano, que ejecutó la primera fase en 1942 y 1943. Años después, sus hijos Rafael y Andrés finalizarían la segunda fase en 1958.

Como indica el nieto del tallista, el artista José Carlos Rubio, Rafael Valverde se inspiró en el paso de los Estudiantes de Sevilla, tanto en planta como en perfiles. «Fue la propia junta de gobierno de la hermandad cordobesa quien le pide a mi abuelo trasladarse a Sevilla para inspirarse en ese paso y tomar apuntes y fotografías». Cabe destacar que la imagen que porta el paso de la hermandad de los Estudiantes de Sevilla es el Cristo de la Buena Muerte, talla realizada por el escultor cordobés Juan de Mesa.

En cuanto a la labor de carpintería y ebanistería, participaron en el proyecto Daniel Salamanca y El Melli. Está labrado con distintos motivos ornamentales, como lacería, hojas, frutas y dragones - apreciables en las cuatro maniguetas-. En un principio, el paso no tenía contemplado Evangelistas, como reconoce José Carlos Rubio. Finalmente, la junta de gobierno decide aprobar los proyectados por Miguel Arjona, estrenados en 1989. Cuatro años antes, en 1985, el paso estrena una nueva mesa.

Con ruedas hasta 1978

El paso se diseñó para ser desplazado con ruedas. Hasta 1978 doce personas transportaban el paso de esta manera por las calles cordobesas. A partir de esa fecha, es portado por la cuadrilla de hermanos costaleros, con cabida bajo las trabajaderas para unas treinta personas. Debido a sus desplazamientos por ruedas, se resiente la estructura interna del paso. Así, la última intervención se realizó hace dieciocho años en los talleres de Andrés Valverde, cuando se reforzó esa estructura interna.

Uno de los elementos característicos del conjunto son sus cuatro faroles, cada uno con siete puntos de luz, cincelados por el orfebre Rafael León, siempre bajo las premisas de Valverde Toscano. Como comenta José Carlos Rubio, guardan también ciertas similitudes con los faroles del Gran Poder. Cabe destacar también los faldones, de terciopelo morado, con borlas del mismo color y galones dorados.