Platos para celiacos preparados en la Taberna Sociedad de Plateros
Platos para celiacos preparados en la Taberna Sociedad de Plateros - ARCHIVO
SALUD

La celiaquía, una enfermedad de lujo en Córdoba

Los afectados por esta dolencia gastan 100 euros más al mes en la cesta de la compra

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En vísperas del día mundial de esta enfermedad, que afecta a una de cada cien personas en Córdoba, se repara en su difícil realidad. Desde privarse de comer en la calle hasta asumir la cesta de la compra, que al mes supone un gasto adicional de más de 100 euros respecto a la de una familia normal.

Las distintas asociaciones estiman que casi el 80% de los celiacos no saben que padecen este problema, por eso solicitan que se cumpla el protocolo de diagnóstico precoz. Vómitos, dermatitis, fatiga, abortos continuados o apatía son algunos de los síntomas que puede presentar un celiaco. Señales que en muchas ocasiones se confunden con otras patologías y que retrasan los diagnósticos.

A Carlos, de 12 años, le diagnosticaron con dos años celiaquía. Su madre, Esther, confiesa que «en casa es relativamente fácil de controlar porque la cesta de la compra, más o menos, es siempre la misma, pero el problema mayor es el precio de los productos sin gluten, que es muy caro, tres veces más que los productos normales».

Factor psicológico

En cuanto al factor psicológico, esta madre explica que «es difícil, porque en los cumpleaños tiene que haber cosas especiales para él, en la Feria no puede comer nada y salir con los amigos a comer o cenar se vuelve complicado porque la mayoría quiere ir a sitios en los que mi hijo no puede tomar nada»

En cuanto al día a día, «Carlos tiene su propia tostadora y cosas para untar para evitar la contaminación de las migas de pan, pero el resto de comidas intento unificarlas usando harina de garbanzo o arroz en vez de trigo», relata Esther. A José Flores, de 45 años, le descubrieron su enfermedad tras una anemia que no se curaba y varias úlceras. Desde entonces, afirma, «mi vida y la de mi familia cambió totalmente, sobre todo en el aspecto social, porque no puedes ni ir a tomarte una cerveza a un bar ni a comer a casa de amigos si no conocen bien la enfermedad», expone Flores.