Una joven lee un artículo de la revista «17»
Una joven lee un artículo de la revista «17» - Valerio Merino
Córdoba

La cultura del contrato menor

El Ayuntamiento adjudicó su revista de análisis cultural bajo la modalidad de menor nivel de transparencia y competencia

CÓRDOBAActualizado:

Existe toda una cultura municipal que le busca las vueltas a la legislación para conseguir las cosas como desea el gobierno municipal por encima de lo que dicta la lógica de la competencia. Los concejales tienen amiguetes y los amiguetes, a su vez, los suyos. Milagrosamente, ahí es donde acaba el dinero público. En muchas ocasiones, entre atronadores aplausos, incluso, de partidos de la oposición.

El Consistorio cordobés ha editado una revista llamada «17», un análisis de la cultura en Córdoba. Se hizo como reflexión colectiva de la situación del sector por medio de una amplísima nómina de colaboradores. La revista ha saltado a la polémica por un artículo del historiador aficionado Manuel Figueroa León, que firma sus textos como Manuel Harazem, y que acusa a las cofradías de realizar «un rancio adoctrinamiento catequético de raíz franquista». Nadie, sin embargo, se ha preguntado cuánto ha costado la edición.

La revista es objeto de un contrato menor tramitado por el actual delegado de Cultura, ex de Presidencia, David Luque. Contrato, por cierto, que lleva truco. El Consistorio licitó la adjudicación por nueve mil euros sin impuestos que quedaron reducidos a unos 7.500 más IVA. El empresario es el editor y periodista Gabriel Núñez Hervás, responsable de la extinta publicación «Boronía». La revista final es prácticamente un calco de ese modelo.

Decir cuánto ha costado «17» es complicado. Mucho más de 7.500 euros más IVA. El Ayuntamiento licitó la «coordinación» de la revista con palabras escogidas. El contrato asegura que el adjudicario se tenía que hacer cargo de la dirección y «producción». En el sector editorial, eso es hacerse cargo de los costes. En este caso, buena parte de ellos no están incluidos aunque la licitación municipal no hace ninguna referencia a ello.

En cifras

La realidad es que en la institución municipal están alucinando con este contrato. El Consistorio ha pagado los casi nueve mil euros de la coordinación pero, además, se ha hecho cargo de otros costes inherentes de la publicación. Por ejemplo, abonará cantidades que van desde los cien a los 200 euros a medio centenar largo de colaboradores: Periodistas, fotógrafos y escritores. Algunos de relumbrón como el reportero Jon Sistiaga, que entrevistó al obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. Los costes de impresión corren por cuenta del Ayuntamiento de Córdoba, unos cinco mil euros por mil ejemplares en una imprenta local que suele trabajar para los servicios municipales.

Trocear así un encargo tiene un nombre: fragmentación de contratos públicos. Se hace cuando la Administración quiere que un contrato menor siga siendo menor. A los interventores no le suele gustar que se haga de esa manera. La regla es bastante sencilla. Todo lo que supera los 3.000 euros es un contrato menor. Todo lo que supera los 18.000 euros deja de serlo. En este caso, pagar por separado los distintos elementos permite que la edición de la revista se pueda tramitar con tres ofertas y menos exigencias. Licitarlo en su integridad hubiera obligado a más controles y transparencia. Un dato: dio ocho días hábiles para presentar una propuesta de revista (diseño incluido) con los colaboradores y los contenidos elegidos. Una heroicidad total.

El Consistorio publicó el asunto en su perfil del contratante. Lo que no se sabe a ciencia cierta es si hubo otras ofertas, si todas entendían que el gasto en colaboradores era ajeno al contrato y qué puntuación sacaron. Según el pliego, la mitad de la baremación se decidiría por la oferta económica y la otra mitad por la calidad de la propuesta en un cincuenta por ciento de reparto. No es posible saber cuál es el resultado de todo ello porque el Consistorio no ha hecho públicos esos datos. El Ayuntamiento de la capital puso de largo la revista en un acto por todo lo alto en el Góngora. Demasiado para los 400 euros presupuestados.