Panorámica del Puente Romano tras su reforma - ABC/L.R.
ANIVERSARIO

Una década del nuevo Puente Romano de granito rosa

El 9 de enero de 2008 se inauguró la última reforma de la pasarela, la enésima reforma en su historia

CÓRDOBAActualizado:

Ha pasado ya una década desde que el expresidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves inauguró la última reforma del Puente Romano de Córdoba, algo más que un «lavado de cara» que no estuvo exento de polémica. Pero, ¿cuál es la historia de esta pasarela?

El Puente Romano fue erigido en tiempos del emperador Augusto, con 16 arcos, soportados por estribos que defienden tajamares de medio cilindro, coronados por medios conos. El arco de la orilla de la derecha desapareció al realizar el encauzamiento de esta margen del río. En el año 1965 se le añadió una arcada junto a la cimentación de la Torre de la Calahorra.

En octubre de 2005 la Consejería de Obras Públicas de la Junta inició las obras de recuperación del puente, a esas alturas muy necesitado de intervención. Las actuaciones se extendieron después a la Puerta del Puente y su entorno.

La polémica actuación fue dirigida por el arquitecto Juan Cuenca y costó 13,6 millones de euros. Los cordobeses que habían conocido el Puente Romano con adoquines se encontraron con la sorpresa de que ahora estaba pavimentado con granito rosa, sin aceras y a un solo nivel.

Fuera pretiles y farolas fernandinas

Se habían eliminado los pretiles, pero también las farolas fernandinas, sustituidas por luminarias ancladas al suelo y de innovador diseño.

Icomos, el órgano asesor de la Unesco, en el informe solicitado por el Ayuntamiento de Córdoba, sobre la idoneidad de la reforma consideró que «los valores universales del bien no han sido trastornados, si bien la obra pudo haberse realizado alterando menos la imagen del puente».

Sólo un mes y medio después de la inauguración de la reforma del Puente Romano, la Junta de Andalucía ha concedido la Medalla de Oro de la comunidad autónoma a Juan Cuenca, el arquitecto del Equipo 57 que la dirigió.

Lo había pronosticado la entonces alcaldesa, Rosa Aguilar, todavía en IU: «Los cordobeses tendrán que acostumbrarse». Y así ha sido.