Natividad Gavira - Puertas giratorias

Días de Feria Natividad Gavira

No intentemos darle coherencia. Las fiestas tradicionales son emocionales

Todas las fiestas tradicionales tienen un componente emocional que poco atiende a cambios, cifras y demás anuncios consistoriales, es más, este tipo de datos resultan tan extraños y poco pertinentes al común de los feriantes que bien podrían revelarse en los meses del páramo invernal para acaso anunciar la promesa de mayo. Se pudo hacer mejor, sin duda, se pudo festejar la víspera en presentaciones que no parecieran la sala de un juzgado de lo penal, se pudo incluir toda la programación festiva y lúdica en el programa municipal, pero como no se hizo y mayo apremia, es hora de despojarse de esperanzas banas y tomar la calle como homenaje y señal de aprecio a la Feria de Nuestra Señora de la Salud, que así se llama.

Desde hoy vamos a desafiar lo prosaico de los días y convertirlo en oropel, un viaje que está casi siempre en nuestra imaginación, toma tierra al pisar el recinto y cada año fluye sin pedir permiso. Es la tradición, esa palabra tan denostada, la que nos mueve en esa decisión de abandonar por unos días el tedio de la rutina y entregarnos al último suspiro de mayo y en esa determinación nos vemos cogidos de la mano con cinco años, retratados en la noria con ojos redondos y atentos, y nos recordamos, más tarde, ya sin la compañía materna, desafiando el horario de regreso, porque la tradición no es la recreación de lo añejo sino la resurrección de lo que somos, de lo que sale a nuestro encuentro para entender que hemos llegado hasta aquí porque hubo otros acompañándonos.

Desde hoy estamos en días feriados y a cada cual, a la salida de casa, con la flor prendida y la cartera más alegre que de costumbre, este día le trae aromas del recuerdo intocable de las mañanas de mayo con los que se han ido, de aquellas horas en que la facultad o la distancia arruinaron el paseo improvisado. Hoy es día de Arenal y no confiemos en encontrar un motivo para pisarlo porque el resorte está dentro de nosotros y nos teletransporta aun sin voluntad ni decisión.

Hoy estamos, otra vez, más cerca de aquella juventud en guardia que permitía la vigilia sin cansancio y hacía creíble la confesión siguiente: el año que viene solo iré un día, total a mi no me gusta tanto la Feria. Y el año siguiente no fue distinto.

Poco importa ya el trabajo que hayan hecho los munícipes y los logros de la iluminación ornamental de este año. Se pone en marcha desde hoy un registro de encuentros inesperados y días de convivencia puntual y extraña. Nos esperan días de relojes con control parental y horizonte de playa que siempre se esfuma. Desde ahora todos podemos rendir homenaje a esta tierra con la risa y la alegría, esa escasa presencia que necesita de recuerdos, de tradición y de amistad.

Toda la actualidad en portada

comentarios