Un niño se educa a través de una tablet
Un niño se educa a través de una tablet - Valerio Merino
Sociedad

Las familias de niños autistas piden más medios en los colegios de Córdoba

Un diez por ciento de los centros no cuentan con expertos para atenderlos

CórdobaActualizado:

En la provincia hacen falta 50 profesionales más de Pedagogía Terapéutica para impartir unas 5.000 horas mensuales a los alumnos de Educación Especial, según los datos que maneja la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF). Estos datos están basados en un informe realizado por el Sector de Educación de CSIF Córdoba, que alerta de que «la situación es aún más preocupante en más de un 10% de los 203 colegios públicos de la provincia, que no cuentan con ningún profesional en esta especialidad».

Así, la responsable del Sector de Educación de CSIF Córdoba, Elena García, lamenta que «estos datos colocan a nuestra provincia en el furgón de cola de Andalucía en este aspecto». García recuerda que «los alumnos con necesidades educativas especiales requieren desde el punto de vista pedagógico una atención individualizada y continuada, que muy difícilmente se puede prestar con la calidad suficiente cuando el profesorado se encuentra además compartido en dos o más centros.

Coincide el presidente de Autismo Córdoba, Miguel Ángel López: «Una cosa que tenemos clara es que el sistema educativo no está preparado para que la educación inclusiva sea real, porque nuestros niños no están en igualdad de oportunidades en los colegios porque el esfuerzo de los docentes, que es mucho, no vale cuando faltan recursos humanos».

¿Y después del colegio?

Uno de los retos es que la cobertura asistencial vaya más allá del tramo educativo: «¿Qué pasa cuando nuestros hijos salen de los colegios a los 21 años? Porque el sistema educativo los expulsa al ser niños que no se han titulado porque tienen adaptaciones curriculares y no pueden seguir con estudios superiores, aparece otro problema, que es el de que no hay centros específicos donde puedan estar y aprovechar el tiempo», reflexiona. «Tampoco hay plazas en residencias, las de las unidades de día son muy limitadas», concluye.

López preside una asociación que agrupa a más de 200 familias con hijos autistas y que ha crecido mucho en su número en los últimos años, porque «la enfermedad se está diagnosticando más que antes» y porque se han derribado algunos tabúes que impedían a los ciudadanos afectados llamar a sus puertas. «Nuestro trabajo consiste en que este trastorno sea visible, que la sociedad sepa que existe», afirma quien coordina el trabajo de más de 20 profesionales de la entidad entre administrativos, trabajadores, sociales, psicólogos y de educadores.

En su opinión, la imagen que hay en la sociedad de lo que es el autismo no es excesivamente correcta, entre otras cuestiones porque se considera un problema, «pero no tiene por qué serlo». Cuando se tiene un niño con un trastorno que afecta a áreas muy determinadas, como por ejemplo la comunicación, la interacción social, «no deja de ser un hijo con una enfermedad, una persona con unas expectativas de vida iguales de las personas que no tienen este trastorno».