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EDUCACIÓN

Los inspectores de Córdoba alertan: «Al colegio no se va a comer, sino a otra cosa»

El Plan Integral contra el Absentismo en zonas con riesgo de exclusión se aplicará a partir de 2018

CÓRDOBAActualizado:

El derecho a la educación es más complejo que la mera asistencia a clase y «¿cómo le haces entender a muchas familias que al colegio no se va a comer, sino a otra cosa?», se pregunta la jefa del servicio de inspección de Educación en Córdoba, Juana Bolancé. Esta es la problemática que está detrás del abandono escolar: prestaciones para determinadas familias por la asistencia del menor a clase que no aseguran su formación porque «el absentismo no se combate con monedas de cambio». Esta reflexión pone en contexto el Plan Integral contra el Absentismo en zonas con riesgo de exclusión que está desarrollando el Ayuntamiento de la capital y que espera poner en marcha en 2018. Se trata de una iniciativa novedosa por su carácter integral.

Bolancé afirmó que «casi tenemos a todos los menores sentados en las aulas pero esto no garantiza que trabajen ni que aprendan». Una circunstancia que no ayuda es la relación que existe entre la asistencia a clase del menor y la percepción del salario social de la familia. Entre los documentos a presentar por los beneficiarios del Ingreso Mínimo de Solidaridad, se solicita el certificado de escolarización y de asistencia regular a clase de los miembros de la unidad familiar que se encuentren en edad de escolarización obligatoria. Si la familia incumple esta asistencia habitual del menor, se elabora un compromiso de inserción y, en caso de incumplimiento, origina la pérdida del derecho a seguir obteniendo el salario social.

«Además hubo un tiempo en que el certificado de asistencia se recogía en el centro educativo y esto provocó numerosos problemas», cuenta Bolancé, pues «las familias llegaban y pedían ‘el papel de que su hijo iba a clase para poder cobrar». Si no se le daba porque realmente no iba a clase, entendían que el centro les estaba negando la paga y se enfrentaban con el director. Ha habido casos que han llegado a los tribunales.

Por otra parte, en las etapas de Infantil y Primaria, gracias al plan de Solidaridad y Garantía Alimentaria (SYGA) que la Junta de Andalucía puso en marcha en 2013, los menores en riesgo de exclusión social tienen el comedor subvencionado al 100 por cien, por lo que realizan de forma gratuita la principal comida del día y se llevan a casa una bolsa con la merienda «que en numerosas ocasiones es su cena», comentó Bolancé.

En cierto modo, estas circunstancias pueden dar lugar a que las aulas se llenen pero el gran reto de la administración, los centros y los educadores, en palabras de Bolancé, es «atender a la diversidad tan grande que existe y aportar valor». En concreto, que los niños asistan al colegio para algo más que sentarse en una mesa. Que les sirva para conseguir una educación integral que les permita contar con herramientas para superar una situación de pobreza o exclusión social. Mucho más que una ayuda.