José Garnelo, marcado por el número 2, cuando era director del Museo del Prado
José Garnelo, marcado por el número 2, cuando era director del Museo del Prado - ARCHIVO ABC
CONMEMORACIÓN

José Garnelo, 150 años en Montilla de un maestro de la luz y del color

El Museo de Bellas Artes de Córdoba acoge una exposición con obras que realizaba en sus viajes

CÓRDOBAActualizado:

A José Garnelo y Alda (1866-1944) la posteridad le reservó un lugar de honor por ser el primer maestro de Pablo Ruiz Picasso, y eso fue cierto, pero tampoco es falso que este hecho ha podido eclipar su obra. José Garnelo y Alda nació en Enguera (Valencia) en 1866, pero apenas un año después llegó a la ciudad en la que pasó la mayor parte de su vida y donde después murió: Montilla, que ahora, cuando se cumplen 150 años de la llegada allí con su familia, está celebrando el aniversario y glosando su figura.

La exposición que ahora se acaba de inaugurar en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, y que permanecerá abierta hasta el próximo marzo puede servir no sólo para acercarase a su obra, sino también para conocer su vida. Se titula «Garnelo viajero» y recoge pequeñas obras que realizó en sus muchos recorridos por España y por Europa.

José Garnelo vivió en una época en la que el cambio de paradigma artístico era un hecho, así que tenía que asumir los cambios que se producían en la concepción de la creatividad. Lo hizo salvando algunos conceptos del antiguo concepto del arte, lo que para él debía de ser imperecedero, y tomando como propios algunos planteamientos revitalizadores. Él además le añadió el humanismo y el amor por la naturaleza, a la que convirtió en protagonista de muchas de sus obras. Asumió una parte del trabajo del impresionismo y su tratamiento de la luz y del color no estaba lejano, según los estudiosos, de otros grandes de la época, como Joaquín Sorolla.

Cuadros en la exposición del Museo de Bellas Artes
Cuadros en la exposición del Museo de Bellas Artes- RAFAEL CARMONA

Trabajó como pintor, pero también reflexionó mucho sobre el arte, nada extraño en quien ejerció como subdirector del Museo del Prado y catedrático de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, lo que da ida de su preocupación y prestigio a la hora de estudiar las artes plásticas. También fue director de la Academia Española en Roma a partir de 1936.

La exposición que se acaba de inaugurar en Córdoba se centra en uno de aquellos a los que dedicó más atención: el paisaje. Tanto fue así que en un viaje hacia el País Vasco, cuando el tren discurría por una zona de particular belleza, encontró un paraje que le pareció hermoso para pintarlo. Hizo algo que estaba en su mano: activar la alarma y detener el tren para bajarse. Tal y como recordó el director del Museo Garnelo de Montilla, José Antonio Cerezo, no le salió gratis, porque tuvo que pagar la multa correspondiente, pero lo hizo conforme si podía detenerse en el lugar que tanto le había impresionado para poder pasarlo a sus lienzos o tablas.

El hilo conductor de la exposición es el viaje que realizó José Garnelo por Grecia en el año 1911. No fue el único que hizo en su vida por el extranjero, pero estaría entre los más fructíferos. Llegó desde la costa de Albania, que también aparece en las obras, y recorrió algunas de las principales ciudades, las más atractivas desde el punto de vista patrimonial. Así, están Corfú, los Islotes de Ulises, Olimpia y Corinto, y no falta Atenas, la capital, de la que se ofrece una evocadora vista de la Acrópolis, inconfundible. La muestra recoge paisajes de Londres, varias ciudades italianas y numerosos puntos de España, casi siempre paisajes y marcados por el agua.