La joven jueza en la sala de vistas - ABC
DEDICACIÓN

Una jueza de 25 años en los tribunales de Córdoba

Lola García-Pantaleón Porcuna es una de las magistradas más jóvenes de Andalucía tras aprobar la oposición en dos años

CÓRDOBAActualizado:

Al abrir la puerta de la sala de vistas de un juzgado de Familia en la Ciudad de la Justicia de Córdoba se ve, bajo la foto del Rey Felipe VI, a una jueza con toga y cara de niña. Se trata de la magistrada Lola García-Pantaleón Porcuna. Una cordobesa que se enfrenta esta semana «con vértigo» a su primer juicio como jueza en prácticas tuteladas. Es, sin duda, una de las togadas más jóvenes de Andalucía. Estudió en Sansueña y posteriormente en la Facultad de Derecho de Córdoba. Se presentó a las oposiciones con 4.000 licenciados más y sacó una de las 100 plazas, con buena nota. En dos meses tendrá su destino definitivo.

El camino no ha sido fácil. La joven reconoce que sufría por el sacrificio que la oposición podía suponerle a su vida personal. En la última fase de su preparación llegó a tener rutinas de estudio de 12 horas diarias. «Pensaba que estaba sacrificando todos mis días de descanso, mis relaciones familiares, la pareja, los amigos, y no sabía si merecería la pena», explica. Por suerte, «había gente que confiaba en que lo sacaría, como mi preparador, el magistrado Félix Degayón, y tuvieron fe ciega en mí».

«No me va defender sólo una postura. Me gusta escuchar a las dos partes y adoptar la decisión más correcta»

Convertirse en juez no fue siempre su sueño. De niña, su modelo a seguir era su madre, química de profesión. «Me gustaban las ciencias y, ya de mayor, la tecnología, la ingeniería informática, quizás 'teleco'», recuerda. «Yo siempre he sido una persona bastante impaciente y las ciencias requieren mucha paciencia», explica, así que cambió de rumbo cuando empezó a nacer en ella un interés por lo social y la economía. Se decantó por las letras y acabó entrando en Derecho.

Se apasionó por el Derecho durante la carrera, cuando empezó a cursar las asignaturas más importantes. De todas las opciones que ofrece el título, eligió convertirse en juez. «La independencia me encanta, el poder que te da para cambiar en cierto modo la sociedad. También, por mi carácter, no me va el ser abogado y defender sólo una postura, sino que me gusta escuchar a las dos partes, ver las opciones y adoptar la decisión que crea más correcta», asegura. Desde el sentido de la responsabilidad, la prudencia y el profundo respeto a quienes llevan mucho tiempo en la profesión, esta joven inicia ahora una carrera en una de las instituciones más importantes de España.