Algunos de los acusados de la presunta violación a dos jóvenes, una en los Sanfermines y otra en Pozoblanco
Algunos de los acusados de la presunta violación a dos jóvenes, una en los Sanfermines y otra en Pozoblanco - ABC
TRIBUNALES

El juicio de «La Manada» por los abusos a una joven de Pozoblanco se aplaza a 2018

La investigación tiene aún que considerar los informes de los peritos forenses

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El juicio a los cinco sevillanos conocidos como «La Manada» acusados de violar a una madrileña de 18 años en los Sanfermines de 2016 comenzó ayer a puerta cerrada en la Audiencia de Navarra. En paralelo, el Juzgado número 1 de Pozoblanco instruye la causa -que partió de esa anterior investigación judicial en Navarra- e implica a cuatro de estos jóvenes como presuntos autores de un delito de abusos sexuales a otra joven de 21 años tras supuestamente drogarla con «burundanga» durante unas fiestas en el mes de mayo en la citada localidad.

Según ha podido saber ABC, la jueza instructora está a la espera de recibir resultados de unas pruebas forenses para concluir la investigación y enviar el auto a la Fiscalía y a la acusación particular para que éstas realicen sus respectivos escritos de calificación de los hechos.

Por tanto, pese a que se ha dicho en algunos medios, que el otro juicio era «inminente», lo cierto es que al menos hasta el próximo otoño no se celebrará el juicio a estos jóvenes sevillanos que podrían ser juzgados en la Audiencia Provincial de Córdoba.

Este caso con el de Sanfermines se sucedieron con dos meses de diferencia pero con un patrón común. Primero en la madrugada del 1 de mayo en las proximidades de Pozoblanco. Y luego, el 7 de julio, en las calles de Pamplona. «Existen evidentes similitudes como la búsqueda de un ambiente festivo en el que se bebe alcohol [un pueblo cercano a Pozoblanco en fiestas y San Fermín], la selección de una víctima joven [21 años en Córdoba, 18 la chica madrileña en Navarra] y su aislamiento [en un coche en el campo o en un portal del casco urbano]; la participación colectiva del grupo [el mismo que operó en ambos lugares y con un agente de la Guardia Civil, entre ellos, que trabajaba en el Valle de los Pedroches]; el desprecio hacia la víctima y su humillación [como se recoge en los propios mensajes y videos grabados]» a través de «la grabación de los hechos como uno de los objetivos principales».