Un trabajador en una empresa de Espiel
Un trabajador en una empresa de Espiel - VALERIO MERINO
CONFLICTO SECESIONISTA

La metalurgia y el mueble de Córdoba detectan ya caídas moderadas de las ventas a Cataluña

El frío industrial da por hecho que sus operaciones «se resentirán algo» y aguarda al inicio de 2018 para saber el alcance

CÓRDOBAActualizado:

Las visiones a pie de empresa sobre el impacto del conflicto catalán en Córdoba son heterogéneas. Dominan, eso sí, las negativas y teñidas de incertidumbre. El análisis más positivo lo da el presidente de Cooperativas Agro-alimentarias de Córdoba, Rafael Sánchez de Puerta. «No va a ser tal problema. Será una tormenta de verano que pasará en muy poco tiempo», sostiene. Y añade que en el sector «no estamos preocupados por eso, sino por la sequía, fundamentalmente, o la falta de rentabilidad de los cereales, del girasol, etc.».

Un análisis distinto realizan en Asemeco, la patronal provincial del metal. Su presidente, Francisco Reina, recuerda que el catalán es un mercado «importante» para este sector. Avisa de que «ya se nota una disminución de las ventas que les hacemos. La bajada ahora mismo es moderada». El descenso de las operaciones con esa región «preocupa» a la metalurgia. El escenario negativo, ahonda, «lo iremos notando poco a poco cada vez más», salvo que la situación de tensión termine lo que, confiesa, es «muy difícil».

La visión en AFAR (Asociación de Fabricantes Andaluces de Refrigeración, que tienen su epicentro en Lucena) es similar. Su gerente, Manuel Servián, asegura, como su antecesor, que para el pujante sector del frío industrial esta comunidad es un mercado importante. Y avanza ya que «nuestras operaciones con Cataluña algo se resentirán, seguro». Deberán esperar a principios de 2018 para conocer el impacto exacto, porque «en noviembre y diciembre empezamos un importante ciclo de pedidos».

La visión de Asfaco

No oculta que siguen la evolución del conflicto catalán «con preocupación». Avisa de que «el peor escenario, sin duda, sería que el conflicto catalán acabara afectando a la marcha de la economía nacional». España es aún su mayor mercado, aunque las exportaciones van ganando mucho peso.

Trabajadores en una fábrica de muebles
Trabajadores en una fábrica de muebles - ARCHIVO

En el sector del mueble, el presidente de CECO Madera, Enrique Fernández, indica que las empresas de Córdoba «han notado en el último mes ya descenso de las operaciones» con esta región. «No son bajadas acusadas, pero algunas operaciones se retrasan y se posponen», explica. Puntualiza que el mercado catalán «no es crucial» para el sector, pero «lo que más preocupa es que ese problema político no se extienda al conjunto de la economía española». No en vano, el mueble vende el 80% de su negocio en España.

Dirigirse a Asfaco (patronal de los grandes fabricantes de Córdoba) es hallar otro mensaje de preocupación. Su presidente, Miguel Ángel Tamarit, dice que el proceso secesionista catalán influye en la economía cordobesa «de forma negativa, desde luego». Y avisa sobre el riesgo de su prolongación. Este tipo de conflictos, si se extienden en el tiempo, provocan «una inestabilidad permanente y la vuelta a una situación normal es compleja y larga». A su juicio, «el estado de derecho debe actuar con agilidad y firmeza para reducir dicha inestabilidad que se traduce en una contracción de la economía».

Un grupo de turistas extranjeros en el entorno de la Mezquita-Catedral
Un grupo de turistas extranjeros en el entorno de la Mezquita-Catedral-VALERIO MERINOl

El sector turístico es otro de los que tienen relación directa con esta comunidad. En 2016, Cataluña fue la tercera región que más viajeros nacionales aportó a la provincia: el 7,8% -a mucha distancia de Madrid y Andalucía, los principales mercados emisores-.

Ante estos datos el presidente de Hostetur (la principal asociación hostelera de Córdoba), Francisco de la Torre, indica que «no hemos notado descenso del turismo de catalán». No obstante advierte de que el puente de diciembre será el termómetro para ver su evolución. Por ahora lo que les «preocupa es que este conflicto no acabe alejando a España de las rutas internacionales de turismo».

Su homólogo en Aehcor (hoteleros cordobeses), Manuel Fragero, ahonda en esta idea. Sostiene que «el miedo» es que, por la inestabilidad en esta región, los touroperadores o agencias «dejen de vender los paquetes» dentro de los que se incluyen las visitas para turistas internacionales a Cataluña, pues es «un referente a nivel mundial», pero también a Córdoba, Sevilla o Granada.

Por su parte, el presidente de ATA (autónomos)-Andalucía, Rafael Amor, advierte de que, si el mal clima económico catalán se prolonga, «las ventas de las empresas cordobesas a Cataluña se resentirán». Añade, además, que cualquier inestabilidad, como la que genera el proceso secesionista, puede perjudicar al autónomo de a pie que vaya a pedir financiación a su banco.

ATA-Andalucía advierte de que ante climas de incertidumbre «puede ser un poco más complejo» que los autónomos logren crédito de la banca

Ante los climas de incertidumbre, ahonda, «los mercados se contraen y a la hora de solicitar liquidez a la banca o a la hora de negociar con ella puede ser un poco más complejo».

El análisis del experto

Por último, Manuel Alejandro Cardenete, catedrático de Economía de la Universidad Loyola, sostiene que la cantidad que las empresasingresan por Cataluña es una «cifra relativamente pequeña» dentro de la conformación del PIB de Córdoba. Y destaca que la provincia ha sido uno de los pocos territorios andaluces que han logrado captar alguna gran empresa de las que se han mudado de Cataluña por el conflicto: Pastas Gallo, que trasladó su sede social a El Carpio.

Sí advierte con contundencia que lo «más preocupante» para Córdoba es «ver si la paralización de esa comunidad arrastra al resto de la economía española», porque ese fenómeno pillaría a la provincia en un mal momento, ya que «está perdiendo comba a pasos agigantados. Su economía cerrará 2017 con un crecimiento del 1,9%, teniendo hoy la tasa de paro más alta de España, y Andalucía subirá el 3%».

Pese a todo se declara «relativamente optimista», porque, «desactivado» el proceso secesionista y convocadas las autonómicas, los mercados emiten señales positivas. Avisa que en el arranque de 2018 será cuando habrá datos para conocer el impacto real.