Fachada de la anigua taberna La Espiga, en la calle San Pablo
Fachada de la anigua taberna La Espiga, en la calle San Pablo - ARCHIVO
HOSTELERÍA

La mítica taberna La Espiga se demolerá para convertirse en un moderno bar con suelo de cristal

La Gerencia estudiará esta semana el proyecto presentado por un particular para la casa de San Pablo

CÓRDOBAActualizado:

El mítico bar La Espiga de la calle San Pablo, cerrado a cal y canto desde que en el año 2012 se lo llevó la crisis, se convertirá pronto en un nuevo bar-restaurante. La comisión de licencias de esta semana de la Gerencia Municipal de Urbanismo dará luz verde a la solicitud de demolición del edificio para convertirlo en un «edificio destinado exclusivamente a bar con cocina y sin equipos de reproducción sonora» por parte de un particular.

El local es una casa del siglo XIX que ha funcionado como bar al menos desde 1934, pasando por distintas manos. El proyecto actual, del estudio de arquitectura cordobés b43 Arquitectos, pasa por demoler un edificio que se encuentra «en un estado muy deteriorado y con patologías de gravedad», según exponen sus artífices en su página web. La tipología del edificio se reinterpretará para construir sobre él un nuevo y moderno inmueble de tres plantas con pasarelas de cristal que permitirán aprovechar al máximo la luz natural que entre al edificio desde la montera.

Así será la «nueva» Espiga según el proyecto de b43 Arquitectos
Así será la «nueva» Espiga según el proyecto de b43 Arquitectos-B43 ARQUITECTOS
Así será la «nueva» Espiga según el proyecto de b43 Arquitectos
Así será la «nueva» Espiga según el proyecto de b43 Arquitectos-B43 ARQUITECTOS

Las primeras pistas que da sobre el establecimiento la página web de los arquitectos responsables arroja unas perspectivas muy distintas a las de la taberna clásica que permanece indeleble en el recuerdo de los nostálgicos de uno de los bares más señeros del Centro de la ciudad, famoso también por haber acogido conciertos de pequeño formato hasta su cierre, hace cinco años.

Además de por su contribución a la oferta cultural, con la que permitió dar sus primeros pasos a músicos y artistas locales, La Espiga era famosa por recibir a sus «parroquianos» desde el desayuno hasta las últimas copas.