EMACSA

El «monstruo de las toallitas» le cuesta al Ayuntamiento de Córdoba unos 1,5 millones al año

Arrojar ese producto higiénico a la red provoca problemas de atascos o daños en equipos de depuración

Imagen de cómo afecta el «monstruo de las toallitas» a las instalaciones de Emacsa
Imagen de cómo afecta el «monstruo de las toallitas» a las instalaciones de Emacsa - ABC

La presentación esta mañana de los actos de Emacsa (empresa municipal de aguas) con motivo del Día Mundial del Agua (22 de mrzo) han sido el marco en el que se ha acabado proyectando una peli de terror: «El "monstruo de las toallitas" ataca a Córdoba». Y, cual Godzilla, provoca destrozos que nos salen caros.

Según un documento que se ha distribuido en dicho acto, firmado por Rafael Marín, jefe de Calidad de Emacsa, las toallitas higiénicas se han convertido en los últimos años en un «verdadero quebradero de cabeza» para los gestores de las redes de saneamiento y alcantarillado. Son productos que nunca deberían lanzarse por el inodoro, pero se acaban tirando por él, hasta acabar generando lo que se conoce ya coloquialmente como el «monstruo de las toallitas» que habita en el subsuelo de nuestras ciudades.

Ese ogro viene a vernos, como en la peli de Bayona, y nos asusta... en lo económico. En el citado documento, Marín indica que estos productos de limpieza provocan «problemas de atascos, vertidos sin depurar y daños en equipos de depuración». Los sobrecostes por ese tipo de incidencias se valoran en España en 200 millones anuales, a razón de cuatro a seis euros por persona. Pues bien, ahonda, «en Córdoba estaríamos hablando del orden de 1,5 millones al año» en sobrecostes.

«No somos de las peores ciudades»

La gerente de Emacsa, Claudia Zafra, ha puntualizado que «Córdoba no es de las ciudades peores» en cuanto a la presencia de toallitas higiénicas en su alcantarillado.

El documento del jefe de calidad de Emacsa avisa también de la existencia de un «monstruito» diferente. Alerta de que hay «otro problema con el desecho de aceites de fritura agotados vía fregadero». Ese tipo de vertidos en unión de detergentes y otros sólidos, como las citadas toalllitas, «atascan también nuestros alcantarillados».

«Para nuestra ciudad -explica-, estamos hablando de un coste de un euro por habitante y año; es decir, de unos 300.000 euros por ejercicio por atascos en colectores», indica este técnico, que, además, recuerda que «los desechos de aceite deben llevarse a los ecoparques».

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