PATRIMONIO

Rafael de La-Hoz cuestiona los efectos en la movilidad de la nueva carrera oficial de Córdoba

El arquitecto presentó en 2015 nuevas alegaciones en Urbanismo que retrasarán la concesión de la licencia

Celosía de la Mezquita-Catedral de Córdoba
Celosía de la Mezquita-Catedral de Córdoba - VALERIO MERINO

El arquitecto Rafael de La-Hoz Castanys, hijo del autor de la celosía de la nave 17 de la Mezquita-Catedral, Rafael de La-Hoz Arderius, puso encima de la mesa en noviembre de 2015 una batería de alegaciones con la intención de evitar el permiso de obras que permita al Cabildo abrir la segunda puerta.

El desarrollo de este paso es un nuevo palo entre las ruedas de un expediente administrativo que lleva años dando vueltas por las administraciones y se encuentra en un momento clave: la posibilidad de contar con el vano abierto para la Semana Santa de 2017, la primera en la que la carrera oficial se desarrolla en el primer templo de la diócesis de Córdoba y que ha obligado a realizar unas arduas negociaciones.

El arquitecto cordobés ya no defiende el carácter patrimonial de la Mezquita-Catedral puesto que la Consejería de Cultura es la que tiene las plenas competencias sobre la autorización o no de estos elementos.

Según las fuentes consultadas, el alegante pone en tela de juicio los efectos sobre la movilidad en el Casco Histórico de la segunda puerta. Más concretamente, sobre los efectos en la zona -que es tan Patrimonio de la Humanidad como la Mezquita misma- de llevar la carrera oficial, que es la finalidad última de abrir una segunda puerta en la nave 17 del monumento.

El equipo rector de Urbanismo ofreció explicaciones en la Comisión de Licencias sobre la situación del expediente, teniendo en cuenta que la Junta de Andalucía asegura haber terminado su trabajo y las cofradías reclaman que se realice una tramitación rápida de la autorización para la intervención arqueológica y el permiso de obras.

Uno de los argumentos que se dio en ese foro es que aún no se habían contestado esas alegaciones de las que nadie tenía noticia. Ayer mismo, fuentes del Cabildo reconocían no haber leído documento alguno al respecto.

Urbanismo no tiene más competencias que dar su visto bueno a la obra material con una cata previa

La incidencia en la movilidad de la nueva carrera oficial es un asunto que apareció por primera vez en el informe de Icomos España, un documento muy polémico que realizaba serias advertencias.

Aseguraba aquel dictamen que la apertura de la segunda puerta generaría un incremento del número de personas en la zona más sensible del Casco Histórico y en el propio monumento. Reclamaba que se realizase un estudio minucioso para detectar los posibles problemas en las zonas como consecuencia de los giros de los pasos, de los cortejos y de las multitudes que podrían acceder a la zona. Posteriormente fue contradicho por Icomos Internacional, que llegó a decir que «las procesiones pueden ser positivas para la Mezquita».

Una de las peculiaridades de las alegaciones es que no protestan contra un hecho administrativo concreto. La Gerencia de Urbanismo no ha adoptado ninguna decisión oficial sobre la carrera oficial porque no le compete autorizarla. Sí tiene previsto contestarlas aunque en la reunión de ayer el equipo de gobierno no estableció ninguna clave concreta. Una de las opiniones sobre la materia es que el organismo municipal debería rechazarlas directamente por entender que no forman parte del expediente.

La Gerencia de Urbanismo no tiene en estos momentos más competencias que dar su visto bueno a la obra material, que consiste en la cata arqueológica previa en la zona de Abderramán y la creación misma de la segunda puerta. La pieza tiene tales dimensiones que es preciso una cimentación de un metro cúbico de hormigón para que pueda soportar el peso de las dos lamas. Los informes municipales dicen que la obra propiamente no supone la vulneración del planeamiento.

Toda la actualidad en portada
publicidad

comentarios