Primera Plana

Ríomundi: Un torrente de dudas

Turismo anuncia su segunda edición, pero no da ni un dato de las personas que movió un evento gestionado con oscurantismo

Baltasar López
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La idea de Ríomundi es interesante: un festival de un fin de semana con actividades musicales, deportivas o gastronómicas en torno al Guadalquivir, tras la temporada alta para intentar que los visitantes sigan fluyendo hacia la ciudad. El evento, que brotó de la Concejalía de Turismo, se acaba de celebrar. Se desarrolló a contracorriente. El viernes estuvo pasado por agua y el concierto estrella de esa noche, el de los Aslándticos, naufragó. No se pudo celebrar por un fallo en el suministro eléctrico. Remontó el sábado y el domingo: la Ribera presentó un animado ambiente. Lo lógico hubiera sido que, tras finalizar, el edil de Turismo, Pedro García (IU), y su tripulación se hubieran embarcado en un serio análisis para comprobar si la cifra de viajeros que dejó justificaba una segunda edición.

Pero el sentido común se fue una vez más a pique en este Ayuntamiento. Ni 24 horas después de acabar el festival, el concejal del ramo comunicó que este evento volverá a surcar el Guadalquivir en 2019. No dio ni un dato que avalara la decisión y debía hacerlo porque Ríomundi cuesta unos 170.000 euros -cantidad que no puede gastarse Turismo en una iniciativa si los participantes son básicamente cordobeses-. Semejante velocidad en el anuncio sólo se explica porque García ya tenía tomada la decisión de que el evento repitiera. La cita le ha permitido una campaña publicitaria de su figura y da lustre con un proyecto de nueva creación a una hoja de servicios -también es edil de Urbanismo- cargada de polémicas y en la que la gestión encalla.

Llama la atención que Ríomundi lo monta el concejal de Turismo, que es el capitán de la lucha contra los supuestos enormes efectos negativos de esta actividad en el Casco: la presión de los visitantes sobre la zona o el boom de los apartamentos para viajeros que tanto preocupa a García, porque, a su juicio, expulsa a los cordobeses del corazón de la capital. Eso le quita el sueño. Pero le desvela aún más su futura carrera política y no tiene problema en diseñar una cita que busca generar una riada de visitantes sobre la Ribera en un par de días, nutriendo de clientes a esas viviendas turísticas contra las que quiere luchar.

Porque ése es el objetivo oficial del festival. Otra cosa es que lo logre. Eso no lo sabemos. Sí conocemos que la controversia ha navegado otra vez con este edil. La asociación hostelera Córdoba Apetece denunció «enchufismo» porque las barras del evento las gestionó Hostetur (otra asociación del sector). C´s se enroló en esta misma queja y el PP denunció el «oscurantismo» de un proyecto con menos papeles (hechos públicos) que una liebre. Falta de documentación y ausencia de datos que justifiquen otra edición llevan, con tristeza, a pensar que García ha hallado un juguetito que le viene bien a su singladura política. Con eso basta. Lo de menos, para él, es si con Ríomundi atracan o no viajeros en el Guadalquivir.

Baltasar LópezBaltasar LópezArticulista de OpiniónBaltasar López