Plaza de Cañero, que cambiará su nombre por la Ley de Memoria Histórica
Plaza de Cañero, que cambiará su nombre por la Ley de Memoria Histórica - VALERIO MERINO
CIUDAD

Tres alternativas a la plaza de Cañero de Córdoba: Del Barrio, de la Asociación Vecinal y San Vicente Ferrer

La asociación de la zona inicia una consulta para dejar claro qué quiere el barrio

CÓRDOBAActualizado:

Costará sacarlas del imaginario colectivo y de las conversaciones cotidianas de los vecinos, pero su desaparición del callejero oficial de Córdoba es inminente. La Plaza de Cañero y las calles Joaquín Benjumea, Poeta Antonio Arévalo y Periodista Aguilera, todas en el barrio de Cañero, son cuatro de las vías señaladas por el dictamen de la comisión municipal de Memoria Histórica por la vinculación de los personajes que les dan nombre con el alzamiento militar y el franquismo. Por tanto, y tal y como se votó en el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba, tendrán que perder su denominación y adoptar una nueva.

Tras el pleno que dio luz verde a la aplicación del dictamen de la comisión, el Ayuntamiento de Córdoba se dio un plazo de seis meses para iniciar el cambio de nombre en las 15 calles señaladas, entre las que están también las céntricas Cruz Conde y Conde de Vallellano. La alcaldesa, Isabel Ambrosio (PSOE), explicó que la Gerencia de Urbanismo iniciará un proceso participativo con los Consejos de Distrito para recibir las propuestas de los vecinos. En el caso concreto de Cañero, la asociación se ha adelantado al Ayuntamiento y ha distribuido una encuesta que está llegando a los buzones de todos los vecinos del barrio para ir aligerando el trabajo.

La consulta, que estará activa hasta el 15 de marzo, nace de la petición, realizada por la asociación Cañero Nuevo a la alcaldesa y a los grupos municipales, de tener un papel activo en el renombramiento de sus calles. Las opciones entre las que los vecinos pueden elegir son propuestas recogidas por la asociación desde las distintas vocalías, y su filosofía es dar a las calles nuevos nombres que hablen de la memoria del barrio. Así, los vecinos de Cañero están votando si su icónica plaza debería llamarse «Plaza de San Vicente Ferrer», como la parroquia que la preside; «Plaza de la Asociación Vecinal», como reconocimiento a los vecinos que conformaron la que fue la primera de estas organizaciones en la ciudad y una de las pioneras de España; o simple y llanamente «Plaza del Barrio».

Bartolomé Blanco y Ana Claro
Bartolomé Blanco y Ana Claro

El párroco Don Bartolomé o la comunista Ana Claro son algunos de los nombres que la asociación quiere recordar con una calle

Entre las propuestas para renombrar a la calle Joaquín Benjumea también puede leerse entre líneas el interés de la asociación por rendir homenaje a quienes construyeron la historia de este barrio. Así, una de las dos opciones entre las que pueden votar los vecinos son «calle Párroco Bartolomé Blanco», el primer cura de la iglesia de San Vicente Ferrer, que hasta su muerte en 2012 fue conocido cariñosamente como «Don Bartolomé». Además de atender sus labores como párroco, Don Bartolomé era muy querido por los vecinos por estar siempre del lado de los más necesitados, que en un barrio obrero como Cañero eran casi todos. La otra opción es «calle Médico Eduardo Font de Dios», conocido como «el médico de Cañero», que tuvo su consulta en esta misma calle desde los años 60.

El Consistorio ha avanzado su intención consciente de bautizar con nombres de mujeres algunas de las calles que cambiarán con este proceso, para equilibrar la mayoritaria presencia masculina en el nomenclátor. Y ese guante lo ha recogido la Asociación Cañero Nuevo, que propone que la calle Poeta Antonio Arévalo se renombre como «calle Ana Claro Fuentes», en recuerdo de la histórica comunista, feminista y sindicalista cordobesa fallecida en 2016, o «calle Química Gabriela Morreale», precursora de la endocrinología moderna en España que murió el año pasado. La calle Periodista Aguilera podría pasar a llamarse «calle de Santa Catalina de Siena», igual que el instituto de Educación Secundaria del barrio, o «calle de las Pulidoras», en recuerdo de esta profesión tradicional que en su día tuvo un fuerte arraigo entre las mujeres del barrio cordobés.