Dos jóvenes, ayer, pasando por la avenida Conde de Vallellano
Dos jóvenes, ayer, pasando por la avenida Conde de Vallellano - VALERIO MERINO
MEMORIA HISTÓRICA

Los vecinos de Cruz Conde, Cañero y Vallellano, en contra de cambiar de nombre sus calles

ABC recorre los tres enclaves tras ser señalados en el proceso abierto por el Ayuntamiento

CÓRDOBAActualizado:

La comisión de Memoria Histórica ha propuesto cambiar el nombre de quince calles de Córdoba, por considerarlas ligadas al franquismo. A la espera de que los partidos presentes en el Ayuntamiento tomen una decisión final, las que despiertan polémica son las de José Cruz Conde, que fue alcalde de la ciudad de 1924 a 1926 (su gestión modernizó la capital y colaboró en el alzamiento de 1936), Conde de Vallellano (ministro de Obras Públicas en la dictadura) y plaza de Cañero, rejoneador al que los colectivos memorialistas acusan de crímenes mortales en la Guerra Civil.

ABC visitó ayer estos enclaves, donde la opinión mayoritaria de vecinos y comerciantes es de rechazo a que estos nombres se caigan del callejero. Mucho menores en número son quienes afrontan estos posibles cambios del nomenclátor con indiferencia o respaldándolos.

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  1. La huella de Cañero, indeleble

    Image que presentaba, ayer por la mañana, la plaza de Cañero
    Image que presentaba, ayer por la mañana, la plaza de Cañero - V. MERINO

    Son las diez y la ruta arranca en la plaza de Cañero. Allí, Julio Miraldea, lleva un rato despachando pan en su tienda, como hace desde hace 45 años. Asegura que no «me gustaría» que le cambiaran el nombre a dicha plaza. «No sé lo que hizo Cañero. Pero lo de que donó los terrenos para que se levantara este barrio sí es verdad», dice. Recuerda así que esta figura histórica del rejoneo regaló parte de los suelos sobre los que el obispo Fray Albino levantó el barrio que, de hecho, se conoce como Cañero y lo confronta con las versiones opuestas que hay sobre sus crímenes en la Guerra Civil.

    Cambiar de tienda y de edad en el interlocutor lleva a idéntica posición. En «Multiprecios Carmen», su joven dependiente Daniel Garrido asegura que «no me gustaría» que le cambiaran el nombre a la plaza. «Es como se la ha conocido siempre», sentencia alguien que «lleva toda la vida viviendo en el barrio», como el resto de su familia. La denominación oficial llegó en 1988, con IU en la Alcaldía.

    Garrido acaba con un recado para el cogobierno municipal PSOE-IU que ha iniciado esta revisión del callejero: «Los ediles deberían dar un poquito más de ayuda a los comercios locales en vez de dedicarse a estas tonterías».

    «Problemas más gordos»

    De vuelta a la calle, preguntarle a un anciano que pasea cerca de la plaza es desatar su malestar con los políticos: «Si le quitan el nombre, pues bien. ¿Y? Hay muchos problemas más gordos». «De una porquería de pensión, me quitan 30 euros todos los meses para medicinas. De eso deben discutir los políticos o del paro. ¿Qué más da que la plaza sea de Cañero», sentencia, declinando dar su nombre.

    Alberto García pasea su perro por la zona. Este joven es vecino del barrio desde hace año y medio y no está a favor del cambio: «En las cuestiones históricas, todo pasa por algo. Si tiene que llamarse así, ya está. Que se llame así».

    Más tiempo lleva residiendo en Cañero Antonio Gavilán (más de cuatro décadas). Y es rotundo en su negativa a que la plaza de Cañero salga del nomenclátor: «Me parecería muy mal. Es hora ya de dejar lo que pasó hace ochenta años». Avanza la mañana y este enclave toma vida con el ir y venir de los que hacen la compra.

    Una es María Dolores Zaldiernas. Confiesa que a ella le «da igual» lo que hagan con el nombre de este emblemático espacio del barrio. Sin embargo, matiza: «No sé si ese hombre cometió crímenes. Pero llevo mis 54 años de existencia aquí y toda mi vida ha sido Cañero. Para mí, seguirá siéndolo aunque le cambien el nombre».

  2. Conde de Vallellano: rechazo casi total

    Varias personas cruzan la avenida de Conde de Vallellano
    Varias personas cruzan la avenida de Conde de Vallellano - V. MERINO

    Otro de los focos de la polémica es Conde de Vallellano. José Tomás Valverde, vecino de esta avenida, defiende firmemente que «los nombres son parte de nuestra historia, para bien o para mal»: «Hay que saber que el de Conde de Vallellano se le dio a esta vía por sus actuaciones como ministro de Obras Públicas en el desarrollo y planeamiento de la ciudad; no por su implicación en la Guerra Civil».

    Otra de las vecinas de Conde de Vallellano, Puri Pintado, admite en el portal de su casa que no le parece bien que cambien el nombre de una calle de alguien que «ni siquiera era de los protagonistas de la dictadura; es decir, que no tenía un papel destacado como Franco o el general Mola. Sólo en ese caso lo entendería».

    «Simplemente son payasadas»

    Al preguntar a otra de las vecinas que viene de comprar el pan, directamente zanja la cuestión sin pararse ni dar tiempo a que se le pregunte su nombre: «Simplemente son payasadas. Que se dediquen a otra cosa, que le hace falta a la ciudad».

    A Esperanza Navarro, vecina de toda la vida de Conde de Vallellano, le parece «fatal» la propuesta de cambiar el nombre a su calle. Esta señora recuerda que Conde de Vallellano fue ministro de Obras Públicas de Franco pero en Córdoba hizo jardines, avenidas, calles e infraestructuras, «nada malo». Añade que «aunque le cambien el nombre, todos vamos a seguir llamándola “Conde de Vallellano”. De otra forma sería ridículo».

    Otro vecino que escucha atento la conversación se arranca a denunciar que «no tengan estos políticos otras cosas más importantes que hacer». «Lo de cambiar el nombre de Conde de Vallellano lo hacen por incultos», afirma. Por su parte, Antonio Rojas, a pocos metros de los anteriores, califica estas propuestas de la comisión de la Memoria Histórica de politiqueo barato. «Lo único que quieren con esto es sacar votos de donde sea. La historia es historia, no se puede borrar lo que pasó», lamenta este vecino.

    Junto a ella, en la farmacia de la esquina de esta avenida, la joven Rosa González no es de la misma opinión que el resto de vecinos. «La Ley de Memoria Histórica hay que aplicarla. Lo que hay es un nombre de calle como es Conde de Vallellano que recuerda al franquismo. Yo he estado en Alemania y ninguna calle tiene nombres del nazismo. No hay símbolos», reitera.

    Pero esta idea no es la generalizada en este enclave. De hecho, José Humanes cree «muy poco acertada esta propuesta de cambio porque, ante todo, no es necesario». Además, reitera que cualquier nombre que puedan elegir para poner en una calle nueva «no tiene ni la mitad de categoría que pueda tener el del Conde de Vallellano».

  3. Cruz Conde: «no» vecinal y comercial

    Detalla de la rotulación de la céntrica calle José Cruz Conde
    Detalla de la rotulación de la céntrica calle José Cruz Conde - V. MERINO

    En la céntrica José Cruz Conde se recogen idénticas sensaciones entre vecinos y comerciantes. Dicen «no» al cambio. De hecho, Rosario Cabrera, farmacéutica en esta emblemática vía, ve «fatal» que hayan pensado en cambiar el nombre a Cruz Conde. «No entiendo el por qué cambiarlo. Es absurdo», reitera.

    Por su parte, otra de las vecinas, Carmen Heredia, califica la propuesta de «auténtica tontería». Y se pregunta a quién ofende el nombre de la calle. «Igual el que propongan me molesta a mí», expone.

    El octogenario Francisco González Cerezo recuerda cómo José Cruz Conde fue uno de los grandes de Córdoba. Defiende que fue una suerte para la ciudad porque sus ideas eran «avanzadas».

    Sin embargo, Lola García, una trabajadora de la ONCE en Cruz Conde, asegura que indudablemente «somos muy reacios al cambio, pero por la Memoria Histórica hay que sacar de nuestro callejero a personas, algunas más razonadas que otras, porque es el precio que tienen que pagar por haber apoyado la dictadura».

    Por el contrario, uno de los comerciantes de Cruz Conde, Javier Muñoz, pide a los políticos «que se preocupen de dar trabajo y tener el centro atractivo y limpio porque Cruz Conde lo que supuso para esta ciudad fue revolucionarla». «La cambió por completo», defiende.

    A Cristóbal García, vecino de Cruz Conde, tampoco le parecería bien que se cambiara el nombre de esta vía. Es de los que creen que la historia no se puede reescribir y que «la izquierda se ha quedado estancada».