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Granada
Foto de archivo de las obras del AVE a Granada, a la altura de Antequera. - ABC
ALTA VELOCIDAD

El cuento de las 1.001 noches y días sin trenes en Granada

La provincia sigue aislada por vía ferroviaria mientras espera la llegada del AVE en 2018

GranadaActualizado:

Érase una vez una capital española sin ferrocarril ni alta velocidad. Mil y una noches –con sus días– después del último tren que unió Granada con el resto del país, el aislamiento ferroviario sigue siendo un hecho. El AVE, cuyas obras «obligaron» a cortar las líneas convencionales desde el 7 de abril de 2015, aún no llega y la eterna promesa no será cumplida realmente hasta el próximo año, tras otros tantos de continuos retrasos que no parecen haber terminado todavía este cuento del oriente andaluz. Aunque se acerca ya a su último capítulo: el Gobierno apunta al primer trimestre de 2018.

«Estamos perdiendo un montón de eventos que suponen inversiones importantes», lamentan desde el Palacio de Congresos de Granada. Cualquier taxista lo sabe: «Antes venían todas las noches los trenes llenos…». El malestar con respecto a la situación se ha enquistado en el imaginario colectivo y ha sido denunciado por múltiples instituciones: desde la Confederación Granadina de Empresarios –estiman significativas pérdidas económicas– hasta partidos políticos, diversas asociaciones y plataformas. Entre ellas, las expresamente creadas para reivindicar la excelencia de las infraestructuras ferroviarias, como son la Marea Amarilla o Granada en Marcha.

Las denuncias de las plataformas han evidenciado la parsimonia del Gobierno a la hora de acometer las obras. «Sólo reclamamos un AVE y un tren dignos», apuntan fuentes de éstas. Lejos quedan los anuncios de la entonces ministra socialista de Fomento, Magdalena Álvarez, quien prometió allá por 2008 la alta velocidad para Granada. Aquel proyecto faraónico –los primerospresupuestos rondaban los 800 millones de euros– fue rebajado a la mitad cuando iba a ser el arquitecto Rafael Moneo el artífice de una estación a la vanguardia.

La avenida de la crisis y el caldeado debate local sobre la ubicación de la estación frenaron cualquier aspiración fastuosa. Mermó la inversión en las obras del AVE mermó, sufrieron retrasos y no ayudó la demora de la Junta de Andalucía en su emisión de informes, como ha denunciado el Gobierno popular. Tampoco el parón de casi un año de las adjudicatarias, que reclamaban más dinero. De momento, el coste de las obras ha superado los 1.500 millones de euros, según fuentes oficiales.

Los trabajos no se reanudaron hasta la visita sobre el terreno de Rafael Catalá, anterior titular de Fomento, el pasado año; con lo que se desbloquearon las obras ferroviarias en la única ciudad española donde se encontraban parados. Mientras terminan, la única alternativa que existe para viajar en tren desde Granada implica un trayecto en bus hasta la estación de Antequera, y viceversa, a excepción una línea que sólo va hasta Almería.

La incógnita de Moreda

Al margen de las inacabadas obras del AVE, lo cierto es que la desconexión ferroviaria no tendría por qué ser un problema. La vía de Moreda está habilitada para su uso, como ha quedado evidenciado con los trayectos del lujoso tren Al-Andalus, que, a diferencia del convencional, ha podido recorrer los raíles que supuestamente requieren reformas que tampoco han sido cuantificadas.

El Gobierno ha sido incapaz de dar una respuesta clara al aislamiento, puesto que podría ponerle fin al reactivar el tránsito ferroviario por Moreda. Sin embargo, tras meses de silencio, el ministro Íñigo de la Serna apuntó que supondría una inversión de miles de millones de euros, una cantidad muy superior a la que con posterioridad se han referido otros cargos de Fomento, que no contempla oficialmente la reconexión por este camino. Las plataformas achacan la situación a la falta de voluntad política.

Sobre la mesa permanece el proyecto de soterramiento del AVE a su entrada en la capital. Después de comprometerse con otras ciudades, el Gobierno no tuvo más opción que hacer lo propio con Granada, aunque el soterramiento ha quedado relegado a una segunda fase –sin fecha– de unas obras cuya financiación está aún por definir. La Junta ha recogido el guante de Fomento y la propia Susana Díaz se ha comprometido al copago de esta actuación, en la que también participará el propio Ayuntamiento de Granada

La variante sur de las vías por Loja es otro de los asuntos pendientes. Dado que los raíles en ese tramo no cumplen el ancho internacional, sin la construcción de la variante será imposible que el AVE circule a alta velocidad. Por último, queda por ver si el Gobierno cumple su compromiso de incluir en los próximos presupuestos los estudios para rehabilitar la línea Guadix-Baza-Almanzora-Lorca, cerrada hace tres décadas y cuya reapertura es uno de tantos trenes que no quiere dejar pasar la zona oriental de Andalucía; el cuento de nunca acabar.

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