Jesús Hernández y Martínez, el expapa Gregorio XVIII de la iglesia palmariana
Jesús Hernández y Martínez, el expapa Gregorio XVIII de la iglesia palmariana - EFE
PALMAR DE TROYA

El expapa Gregorio XVIII: el fontanero militar que acabó afiliándose al PP por amor

Jesús Hernández fue pontífice de la iglesia del Palmar de Troya hasta que se comprometió con una exmonja palmariana en Granada

GranadaActualizado:

La suya fue una despedida sin adiós. Tras cinco años de papado, Gregorio XVIII, máximo pontífice de la iglesia palmariana desde 2011, comunicó su renuncia en la primavera de 2016. Lo hizo mediante una carta en la que reconocía haber «perdido la fe» en el proyecto religioso que comandaba. Dijo que todo era un «montaje». Dejó de creer en la obra del Palmar de Troya –se marchó y nunca más volvió– para hacerlo en el amor de pareja, y emprendió entonces una huida que le llevó al municipio granadino de Monachil. Allí, en las faldas de Sierra Nevada, reside actualmente con su mujer, Nieves Triviño. Y ahora, además de compartir vida marital, ambos militan juntos en el PP, como ha informado ABC.

La historia de Jesús Hernández y Martínez (Mula, Murcia, 1959) no es la de un religioso convencional: la de un expapa que, antes de ingresar en la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz, ejerció de operario de mantenimiento. Desde electricidad hasta fontanería, pocas tareas manuales se le resistían Gregorio XVIII, quien también es militar retirado del Ejercicito español. Influido, quizás, por su formación castrense, le precedía entonces su fama de «agresivo». Él mismo ha reconocido su falta de templanza a la hora de manejar los nervios.

Gregorio XVIII llevó su obsesión por los códigos de conducta a su pontificado, el cual se caracterizó por las restricciones; fueron tales que consiguió que muchos seguidores del movimiento lo dejaran. A sus fieles incluso les había prohibido relacionarse con otros vecinos del pueblo y todo eran limitaciones a la hora de vestir, lo que acrecentó la sangría en la que la iglesia palmariana ya estaba sumida desde el papado de su predecesor, Pedro II, el segundo en el puesto tras el fundador Gregorio XVII, más conocido como Clemente.

Carlismo, franquismo y amor

Las ideas deSergio Ginés María –el nombre que adoptó al ingresar en el Palmar– han oscilado entre el carlismo y el franquismo hasta que finalmente ha decidido oficializar su simpatía por el PP. Se afilió el pasado mes de abril, según ha podido saber este periódico por fuentes internas, un hecho que su entorno achaca directamente a su relación con Nieves Triviño, cuya militancia popular se remonta a unas dos décadas atrás. Ella también estuvo vinculada a la iglesia palmariana, de la cual ya era devota su madre y en la que permaneció desde los 7 hasta los 23 años. Actualmente, Triviño es funcionaria del Ayuntamiento de Monachil.

Ambos son militantes activos del Partido Popular en el pueblo donde viven y el matrimonio se ha posicionado del lado oficialista en la contienda local, marcada en los últimos tiempos por uno de los últimos episodios de la lucha –ya zanjada con la victoria de Sebastián Pérez– que hace unos meses fragmentó al PP de Granada. Pero Monachil es uno de los últimos reductos «rebeldes» y allí acaba de ser elegida su presidenta en un congreso al que la directiva provincial se niega a dar validez, en la línea de Ginés y Nieves, que podrían tener aspiraciones políticas en el municipio: «Se dice que él quiere llevar asuntos económicos…».

Entretanto, prosigue la vida sectaria en El Palmar de Troya, hoy gobernado por el suizo Joseph Odermatt, que sucedió a Gregorio XVIII con el nombre de Pedro III. En este pueblo sevillano, a unos 12 kilómetros de Utrera, se edificó una suerte de ciudad pontificia en torno a un movimiento religioso que nunca ha sido reconocido por la Iglesia católica, desde la santificación de Francisco Franco –cuenta con una estatua tras de los muros de la basílica– o las sospechas sobre la gestión de las arcas eclesiásticas hasta el papado del propio Gregorio XVIII, quien siempre ha desmentido cualquier corruptela en ese sentido.