La consejera de Salud, Marina Álvarez, en su visita a Granada
La consejera de Salud, Marina Álvarez, en su visita a Granada - R. L.P.
SANIDAD

La Junta se contradice: sigue defendiendo las fusiones en Andalucía a pesar de los cambios anunciados

Spiriman denuncia a los mandamases de Salud desde 2007 por los nombramientos en las UGC, los entes que vertebran las fusiones

GranadaActualizado:

Las unidades de gestión clínica (UGC) han pasado de ser la gran apuesta de la Junta de Andalucía a convertirse en una de las piezas más controvertidas de su política. A pesar de las críticas suscitadas, el Gobierno autonómico pretende darles cobertura legal con la aprobación de la futura ley sanitaria, algo que no tendría por qué ser incompatible con el viraje que pretende dar a la sanidad pública andaluza la consejera de Salud, Marina Álvarez, según ha afirmado ella misma este martes.

Como adelantó ABC el pasado domingo, la Consejería de Salud está trabajando en una efectiva revolución del sistema sanitario, que en realidad supondría el retorno al modelo original, centrado en la atención primaria. Álvarez aspira a fortalecer el papel del médico de cabecera, cuyas funciones están limitadas por los objetivos puramente economicistas –recortes, restricción de recetas y pruebas diagnósticas– con los que trabajan a día de hoy las UGC.

El galeno de familia se ha visto desplazado en los últimos tiempos por una visión enfocada en los hospitales y sus «superespecializaciones», término acuñado por la María Jesús Montero, actual consejera de Hacienda, anteriormente de Salud. Fue ella quien dio el impulso definitivo a las UGC, que, en el caso de la atención especializada, operan de forma efectiva en un limbo jurídico. Y ese punto débil ha sido aprovechado por el médico Jesús Candel para asestar un nuevo golpe a las presuntas irregularidades en Andalucía.

Denuncia de Spiriman

Ambas consejeras han sido denunciadas por Justicia por la Sanidad, la asociación presidida por el doctor Spiriman, quien este martes ha emprendido acciones legales por el presunto nombramiento irregular de los puestos directivos de las UGC, precisamente.  El escrito se dirige contra ellas, así como contra los exconsejeros Aquilino Alonso y María José Sánchez Rubio, además de cinco exgerentes del Servicio Andaluz de Salud, a los que acusa de prevaricar por mantener el sistema «opaco» por el que son designados los cargos de las UCG.

«Responderemos a la justicia en todo lo que sea necesario», se ha limitado a responder este martes Marina Álvarez, durante una visita a Granada para ratificar el compromiso de Salud con el cronograma para la desfusión de los hospitales: «Se están cumpliendo plazos». El final de este proceso, ha dicho, se mantiene para la primavera del año próximo, algo que no acepta el líder de las movilizaciones sanitarias, Jesús Candel, quien ha convocado una nueva manifestación –el domingo– para pedir los «dos hospitales completos».

Futuro contradictorio

La titular de Salud ha asegurado que respeta a los manifestantes, pero también ha señalado que ahora toca dejar trabajar a los profesionales y ha insistido en que el compromiso de la Consejería con la reversión de la fusión es firme y está a medio camino. Al menos en Granada, la provincia que más se ha movilizado para darle la vuelta a su mapa hospitalario. Pero el plan que seguirá el resto de Andalucía sigue siendo una incógnita.

La unificación de servicios mediante UGC sigue siendo una realidad en todas las provincias y el anteproyecto de la Ley de Garantías y Sostenibilidad del Sistema Sanitario Público Andaluz aboga por este modelo de gestión. Estos hechos colisionan en cierta manera con las intenciones de la Consejería de Salud y su ambiciosa apuesta por la atención primaria, aunque «pueden ser independientes», ha sostenido este Marina Álvarez. Sin embargo, tal y como se conciben actualmente, las UGC son el auténtico eje vertebrador de las fusiones.