Ciudadanos celebran el éxito del referéndum por la autonomía de Andalucia
Ciudadanos celebran el éxito del referéndum por la autonomía de Andalucia - ABC

GRANADAEl papel crucial de los cristianos progresistas en la consecución de la autonomía de Andalucía

Un estudio de la Universidad de Granada aborda el olvido del activismo católico que posibilitó el autogobierno andaluz

GRANADAActualizado:

Con independencia del narrador; misma historia, mismas caras. El paso definitivo hacia el autonomismo en Andalucía, repleto de hitos, ha sido tradicionalmente contado desde la perspectiva institucional. Sin embargo, en ese camino al autogobierno quedaron, olvidados, otros actores. Aunque mucho menos conocidos, el papel que éstos desarrollaron fue fundamental para la consecución de la autonomía andaluza, algo que no habría sido posible sin la participación activa de los cristianos progresistas.

Así lo defiende Javier Contreras Becerra, investigador de la Universidad de Granada y autor de la publicación que recoge la revista Historia Contemporánea Hispania Nova y en la que recompone el proceso de construcción de la identidad andaluza y su recorrido hasta la proclamación formal de la autonomía el 28 de febrero de 1980, temática acerca de la que también versa su tesis.

Para Conteras Becerra, el exitoso referéndum –a excepción de lo que ocurrió en Almería– sobre la autonomía andaluza fue el final de un largo camino que estuvo precedido por una serie de experiencias que posibilitaron el logro del autogobierno, impensable sin las acciones y discursos que supieron anticipar la postura de los partidos políticos e influyeron en las movilizaciones ciudadanas del 4-D. Y los muñidores no fueron otros que los cristianos progresistas andaluces de la época.

El artículo académico de Conteras esboza un mapa con los distintos colectivos andalucistas que marcaron el rumbo hacia el autogobierno y se centra en la actividad de la asociación Solidaridad Andaluza, surgida a mediados de los 70 con el impulso de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y el Movimiento de No Violencia de Granada. La persecución policial a la que se vieron sometidos sus integrantes derivó en la creación de Solidaridad Andaluza con el fin de que todos los andaluces se aunaran «para el cambio profundo en nuestra tierra».

El agravio por bandera

Bajo el lema «Andalucía, nuestro orgullo, nuestro problema, nuestra responsabilidad», Solidaridad Andaluza comenzó su andadura sin perder de vista que, hasta ese momento, la realidad identitaria andaluza –agraviada en comparación con otros territorios nacionales– había sido comprendida, no como un valor en sí mismo, sino como una cuestión problemática en las esferas teóricas y políticas.

Solidaridad Andaluza fundamentó su acción a partir de una premisa: el maltrato al que se había visto sometido el territorio andaluz. Las cifras socioeconómicas, arrojadas en multitud de estudios académicos de la época, no dejaban lugar a dudas y revelaban la situación de subdesarrollo de aquella Andalucía. Problemas estructurales como el latifundismo, la emigración o las altas tasas de desempleo en la región fueron la base a partir de la cual Solidaridad Andaluza comenzó a elaborar un discurso crítico y didáctico capaz de movilizar a la población.

«Para que se genere una movilización, debe existir un sentimiento de pertenencia, una identidad colectiva, un nosotros, y la percepción de una situación como injusta», relata el investigador de la UGR. La exposición de las diferencias entre Andalucía y el resto de regiones sirvió, afirma Contreras Becerra, para que el pueblo andaluz tomara consciencia de las desigualdades propiciadas por el régimen franquista, que benefició a otras comunidades, como Cataluña o el País Vasco.

Y Solidaridad Andaluza lo hizo con la colaboración de maestros y párrocos de las zonas rurales, así como asociaciones vecinales, culturales y vecinales, sindicatos y hasta partidos políticos, que cedían espacios donde se impartían charlas y se proyectaban contenidos audiovisuales en los que se visibilizaba la problemática andaluza. De este modo funcionó Solidaridad Andaluza hasta implicarse de lleno en la campaña por el referéndum del 28-F para conseguir la autonomía por la vía rápida. Más tarde, ya a mediados de los 80, la asociación desapareció tras la aprobación de la Ley de Reforma Agraria Andaluza, por la que el colectivo luchó hasta su disolución.