La Reina Sofía reconoce la recuperación de acequias históricas de Granada

La monarca entrega el premio Hispania Nostra a las buenas prácticas del proyecto MEMOLA de la UGR

GRANADAActualizado:

El proyecto MEMOLA (Mediterranean Mountanious Landscapes) de la Universidad de Granada ha sido distinguido con la mención especial del premio Hispania Nostra en su categoría de conservación patrimonial. El galardón ha sido entregado en Burgos por la Reina Sofía al coordinador de esta iniciativa, el profesor medievalista José María Martín Civantos, que desde hace años capitanea MEMOLA, con la presencia de miembros de la Universidad de Granada, el Centro UNESCO de Andalucía y la Comunidad de Regantes de Cáñar, cuya colaboración en la recuperación de la acequia de Barjas –en 2014– ha sido el motivo del galardón.

MEMOLA lleva años tratando de recuperar el histórico y kilométrico sistema de acequias de Granada con el fin de conseguir que la agricultura local sea sostenible. En los últimos años ha acometido la restauración de varias acequias de careo que llevaban más de 40 años abandonadas en Sierra Nevada. Estas acequias cayeron en desuso, como tantas, a causa del éxodo rural. Otras desaparecieron con la construcción de la estación de esquí. Las consecuencias –lógicas– fueron la pérdida de pastos para el ganado y la disminución, en general, del agua disponible en la zona. De hecho, Granada se asemejaría a un desierto de no haber existido la compleja red de acequias que se extiende por toda la provincia.

Las acequias de careo nutren a las acequias de regadío. No tan metafóricamente, siembran agua para recoger agua. Se sitúan en las zonas altas de la montaña y sirven para abastecer el sistema, pero no directamente. La función de las acequias de careo es recoger el agua de las lluvias y el deshielo para que se filtre en el subsuelo, de modo que los acuíferos internos de la montaña estén siempre cargados. Actualmente corren el riesgo de secarse por la salinización debido al creciente número de pozos utilizados para irrigar cultivos de forma intensiva y sin respetar los ciclos naturales del agua.

El abastecimiento de agua está llamado a ser uno de los grandes retos del siglo XXI. En un contexto de cambio climático global, Sierra Nevada no vive ajena al paulatino proceso de desertización que está experimentando la provincia de Granada, como están demostrando los últimos estudios científicos. La solución está en el propio paisaje mutante, según MEMOLA. Hace mil años, con sus manos y toda la sabiduría que escapa al alfabetismo, los humildes habitantes de estas tierras durante el periódico de dominación islámica idearon un sistema infalible para asegurar sus cultivos. Diez siglos después de su creación, esta obra de ingeniería medieval sigue siendo usada por los agricultores para regar fincas de toda la provincia. Con irrigación por turnos, el agua corre montaña abajo, la baña a su paso y llega hasta las vegas que descienden por las faldas.

El efecto de la recuperación es espectacular, asegura José María Martín Civantos: «La gente de la zona ha notado que hay más agua de la que teóricamente debería haber, y se ve en la vegetación, en los prados…». Aún falta por restaurar un importante número de acequias. Representan una pequeña parte de los 3.000 kilómetros de recorrido que las acequias tienen en toda Sierra Nevada. «Supone recuperar infraestructura para el municipio, apoyar a las comunidades de regantes y a los regadíos históricos, con los valores que conllevan», apunta Civantos a ABC.

Más de 11.000 regantes integran ya la Asociación de Comunidades de Regantes Históricas y Tradicionales de Andalucía, promovida por MEMOLA para sensibilizar y dotar de poder a los usuarios de las acequias, que funcionan como una cooperativa de cooperativas. Una de ellas es la Comunidad de Regantes de Cáñar, cuyo caso ha servido para que MEMOLA consiga el galardón de manos de la Reina Sofía. Con motivo de la tradicional fiesta del agua de Cáñar, MEMOLA ha organizado para el próximo 17 de febrero un almuerzo después de acometer las labores de limpieza que cada año sirven para garantizar el uso de la acequia.